martes, 26 de febrero de 2013

POLLO AL HORNO CON NARANJA Y ROMERO

   Vamos a seguir ampliando el repertorio de las recetas de pollo, que no se diga que nos aburrimos de comerlo siempre igual.
   En este caso además, es de esas recetas que se hacen prácticamente solas y que ensucia poquito. Si además, a eso le sumas que está para chuparse los dedos, pues a ver quién se resiste.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • Un pollo entero y limpio.
  • Una cebolla.
  • Un diente de ajo.
  • Una naranja.
  • Una cucharadita de romero seco picado.
  • Dos cucharadas de aceite de oliva.
  • Sal.
  • Pimienta.
   Empezamos pelando y picando el ajo y la cebolla bien pequeñitos.
   Los ponemos en un bol y le añadimos el aceite, un poco de ralladura de la naranja, el romero y un poco de pimienta.
   Mezclamos todo bien.
   Embadurnamos el pollo con la mezcla y lo dejamos en una fuente apta para horno. (Yo también le puse dos cucharadas de la mezcla en el interior). Lo dejamos en la nevera un par de horas.
   Sazonamos el pollo, lo metemos en el horno precalentado a 180º y lo dejamos media hora. Pasado ese tiempo, le damos la vuelta, lo regamos con el zumo de la naranja y lo metemos 30 minutos más.
   Si nos parece al final lo podemos poner unos minutos con el gratinador para que se quede bien doradito.
   Sólo nos queda trincharlo y servirlo, en este caso, acompañado con una ensaladita de escarola.
   Riquísimo y muy fácil.

sábado, 23 de febrero de 2013

BOLLITOS TIPO DOOWAPS (QUE AHORA SE LLAMAN WEIKIS)

   En el cole en el que trabajo fomentamos el "Desayuno sano" y, desde que empiezan los niños en infantil, se les da a las familias unas sugerencias sobre la comida que llevan los peques para comer a media mañana.
   Luego en primaria seguimos con ese trabajo, tratando de controlar lo que traen y "recomendando" lo que deben o no deben traer.
   Por supuesto que la bollería está descartada dentro de esas recomendaciones. Pero también es cierto que los niños son niños y que de vez en cuando les encanta comer una golosina de esas.
   Pues bien, para evitar la bollería industrial y, como sé que hay algunos papis y mamis que siguen mi blog y que han hecho algunas de mis recetas, hoy les pongo estos bollitos que estoy segura que les va a encantar a los niños y niñas y que desde luego son muchísimo más sanos que los que se compran.
   Los ingredientes que usé fueron: (salen 15 bollitos de 75 gr. cada uno)

  • 500 gr. de harina de fuerza.
  • 325 ml. de leche templada.
  • 100 gr. de azúcar.
  • Media cucharadita de sal (de las de café).
  • Un cubito de levadura fresca (25 gr.).
  • Una yema de huevo.
  • Una clara para pintar.
  • 50 gr. de mantequilla derretida.
  • 100 gr. de pepitas de chocolate, más algunas más para decorar.
   Empezamos por mezclar en un bol la harina tamizada, la sal y el azúcar.
   Diluimos la levadura en la leche templada.
   La añadimos al bol junto con la yema de huevo.
   Amasamos, hasta que se despegue la masa del bol. (También lo podemos hacer en la encimera, que iremos enharinando si fuera necesario).
   Derretimos la mantequilla y la dejamos templar.
   La incorporamos a la masa y seguimos amasando.
   Es posible que necesitemos añadir un poco más de harina (yo concretamente dos cucharadas), para que se despegue.
   Formamos una bola con la masa y la ponemos en un bol que habremos untado con aceite de girasol.
   Cubrimos con un paño limpio y dejamos que leve hasta que triplique su volumen.
   Volcamos la masa sobre la encimera enharinada y amasamos para sacarle el aire.
   Estiramos un poco y echamos las pepitas de chocolate. (Yo las metí en el congelador antes de empezar para que al amasar no se me derritieran con el calor).
   Amasamos para que se integren bien y volvemos a formar una bola.
   Vamos cortando porciones de 75 gr.
   Formamos bolitas con cada porción y le pinchamos unas pepitas de chocolate por el exterior.
   Las colocamos en una bandeja de horno forrada de papel, bien separadas entre sí.
   Las cubrimos con un trapo limpio y dejamos que vuelvan a levar hasta que doblen su volumen.
   Las pintamos con la clara de huevo, ayudados de una brocha de silicona.
   Horneamos a 170º unos 20 minutos, o hasta que veamos que están doraditos.
   Dejamos enfriar y listos para disfrutar. Acompañaditos de un vaso de leche es un desayuno o una merienda estupenda.
   Y miren el interior, con esa miguita tan tierna y las pepitas de chocolate bien repartiditas.
   Les gustarán tanto a pequeños como a mayores.
   Por cierto, que se me olvidaba; Esta receta la "tomé prestada" a mis hermanas preferidas de Cádiz, las chicas de La cocina de Camilni.

miércoles, 20 de febrero de 2013

TARTA DE CALABAZA AMERICANA (10º DESAFÍO EN LA COCINA)

   La propuesta que nos ha hecho M. Luz de Trasteando en la cocina  para este 10º Desafío en la cocina es una Tarta de calabaza americana (Pumkpin pie)
   Lo confieso; cuando nos mandó la propuesta por correo electrónico, no me puse precisamente a dar saltos de alegría. Yo estoy acostumbrada a utilizar la calabaza solamente en potajes y en cremas y lo más dulce que he probado con ella son las Tortillas de carnaval que hace mi madre y, precisamente, no es que me vuelvan loca.
   Sin embargo, tengo que decir que me sorprendió gratamente el resultado, tiene un sabor muy peculiar y las especias que lleva le aporta un toque genial. 
   Además, y lo más importante de todo, tanto a mi mami como aquí a mi muchacho les encantó y eso bien merece volver a hacércela alguna otra vez.
   En esta ocasión no he querido alterar la receta original, porque como he dicho era una sabor que me tenía intrigada y preferí mantenerla tal cual.
   También tengo que decir a su favor que, gracias a la "búsqueda" en la red de recetas de esta tarta, he descubierto "un mundo" desconocido para mí, los blogs de cocina americano. ¡Cuántas ideas que se encuentran!
   Bueno, pues vamos a la receta.
   Los ingredientes que usé fueron:
Para la base y la cubierta de la tarta:

  • 450 gr. de harina de repostería.
  • 225 gr. de mantequilla.
  • 75 gr. de azúcar.
  • Una pizca de sal.
  • Una yema de huevo.
  • Dos o tres cucharadas de agua bien fría.
Para el relleno:

  • 800 gr. de calabaza.
  • Una lata de leche evaporada.
  • Dos huevos.
  • 135 gr. de azúcar.
  • Una cucharadita de canela (de las de café).
  • 1/2 cucharadita de sal fina.
  • 1/2 cucharadita de jengibre molido.
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada.
  • 1/4 cucharadita de clavo molido.
   Empezaremos por cocinar la calabaza. Si queremos este paso lo podemos hacer el día anterior.
   Pelamos la calabaza y la troceamos. La ponemos en un recipiente apto para microondas.
   La ponemos en el microondas a potencia máxima hasta que al pincharla con un tenedor veamos que esté tierna. (Yo necesité unos 16 minutos, pero mejor ir probando).
   Una vez cocida, la ponemos es un escurreverduras y dejamos que suelte todo el líquido.
   La chafamos con un tenedor y la ponemos en un colador más fino para que pierda todo el agua. Dejamos que se enfríe.
   Para la masa de la base y la cubierta, ponemos todos los ingredientes es un bol y vamos mezclando. Primero se desmigará bastante pero luego la podremos ir compactando. Eso sí, es una masa que no hay que amasar, valga la redundancia, en exceso.
   Formamos dos bolas con ella, una más grande para la base y otra un poco más pequeña para la cubierta. Las forramos con papel film y las dejamos reposar una media hora en la nevera.
  
   Después del reposo, ponemos la bola grande en medio de dos papeles de horno y la estiramos con el rodillo. Mientras vamos precalentando el horno a 190º.
   Forramos un molde de tartas con ella. Es muy importante que no estiremos la masa, sino que la adaptemos al molde. Si se rompe por algún lado, rellenamos "la rotura" con un poco de masa del sobrante, presionando con los dedos.
   Ponemos papel de horno sobre la masa y le ponemos unos garbanzos secos sobre ella para que no crezca.
   La metemos al horno 15 minutos.
   Mientras vamos preparando la cubierta de la tarta.
   Ponemos la otra bola de masa entre dos papeles y la estiramos.
   La recortamos en un círculo. Yo me ayudé de la base de un molde de tartas y de un cortapizzas.
   Con pequeños cortadores de galletas, hacemos el dibujo que nos parezca sobre la cobertura. La metemos en la nevera para que se endurezca.
   El resto de masa que nos queda, la volvemos a estirar y cortamos unas hojas. También las dejamos en la nevera.
   Cuando esté lista la base, la sacamos del horno, le quitamos los garbanzos y el papel y la dejamos enfriar.
   Para el relleno, ponemos la calabaza (tenemos que obtener 400 gr. de calabaza cocida), la leche evaporada, el azúcar, los huevos, la sal y las especias.
   Trituramos con el brazo de la batidora.
   Como al batirla cogerá aire, la dejaremos reposar, si no, la tarta se nos quebrará al hornear.
   Una vez fría la base y reposado el relleno, precalentamos el horno a 190º.
   Vertemos el relleno sobre la base.
   La cubierta, al tenerla en la nevera se habrá endurecido, así que, con cuidado, la depositamos en el centro de la tarta, intentando que no se rompa. ( A mi se me rajó un poco).
   También colocamos alrededor las hojas que habíamos cortado. 
   Ponemos la tarta en el horno, primero 10 minutos a 190º y luego 35 minutos más a 150º.
   Al salir del horno puede parecer que está cruda porque tiembla un poco, pero no importa, que se terminará de cocer con el calor residual.
   Cuando esté completamente fría la metemos en la nevera y la dejamos hasta el día siguiente para que se asienten bien los sabores.
   Retiramos nuestra tarta del molde y la tenemos lista para disfrutarla.
   Y aquí el corte.
   No sabría describir exactamente cómo sabe, pero sí les puedo asegurar que está buenísima y que es una tarta que tienen que probar.
   Pues esta es mi propuesta para este 10º Desafío en la cocina
   Ahora les invito que pasen por nuestro blog Desafío en la cocina y se deleiten con las maravillas que han preparado mis compañer@s, tan sólo pinchando aquí.
   También les invito a que no se pierdan el próximo desafío, el 20 de marzo, que será salado y que será en este caso Rocío, del blog Chismes y cacharros la desafiadora que nos ponga a prueba.
   ¡Qué ganitas tengo de saberlo ya!
Fuente: Flourishing foodie