viernes, 30 de mayo de 2014

TARTA TIRAMISÚ DE FRAMBUESA XL

   Mucha gente me pregunta cómo soy capaz de hacer tartas tan grandes.
   En realidad yo no creo que sea nada complicado. Por lo general lo único que hago es multiplicar cantidades para conseguirlo.
   Eso sí, también es importante la organización. Pretender hacer una tarta muy grande en un par de horas me parece muy osado, sobre todo teniendo en cuenta que en casa no disponemos de demasiados medios ni tampoco somos reposteros profesionales, o al menos yo no lo soy.
   Pues bien, ésta es otra de esas tartas pensada para unas cincuenta personas, aunque, en este caso, sí que la podríamos preparar en una tarde.
   Fue la tarta que llevé a mis compañeras y compañeros del cole para mi cumpleaños que, aunque fue el viernes santo y pensé que me "libraba", muchos de ellos me la "reclamaron" durante la semana y, por supuesto, yo no me pude resistir.
   Como no disponía de demasiado tiempo para prepararla me decanté por preparar algo tipo tiramisú, usando bizcochos de azúcar.
   Me acordé de la Tarta tiramisú de moras y, como les he dicho, lo único que hice fue multiplicar cantidades para que fuera más grande. Además me decanté esta vez por hacerla con sabor a frambuesa y cambiar la forma y la decoración. 
   Ya ven, unos pocos cambios y tenemos una tarta nueva.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • Tres paquetes de bizcochos de azúcar. (Cada paquete trae tres paquetes en su interior. Apenas les sobraré un paquete y medio más o menos.)
  • Dos litros de nata para montar muy fría. (Dos bricks de un litro cada uno).
  • Un kg. de queso mascarpone. (Usé dos botes de medio kg. cada uno).
  • 550 gr. de azúcar.
  • Seis cucharadas soperas de pasta de frambuesa.
  • Leche.
  • Perlas de azúcar para la decoración.
   Como la cantidad de crema a hacer es mucha la iremos haciendo para cada capa.
   Ponemos en un bol un litro de nata, 500 gr. de mascarpone, 225 gr. de azúcar y tres cucharadas de pasta de frambuesa.
   Batimos bien con varillas eléctricas hasta que quede bien montado.
   Hay que empezar batiendo despacio e iremos aumentando la velocidad a medida que vaya espesando.
   Ponemos leche fría en un bol.
   Vamos mojando las galletas en la leche (no empapando) y formamos una capa en el fondo del molde elegido. (Este tiene más o menos las dimensiones de una bandeja de horno.)(El número de galletas que queda les puede ayudar a la hora de calcular el tamaño)
   Ponemos la crema preparada sobre la base de galletas. (La coloqué en una manga pastelera para que me fuera más fácil y además que quedara repartida de manera uniforme.).
   Con una espátula alisamos bien la crema.
   Formamos otra capa de galletas mojadas en leche sobre la crema.
   Volvemos a preparar nuevamente la crema, utilizando la misma cantidad de ingredientes que antes, y la echamos sobre las galletas.
   Reservamos un poco de la crema para rematar la decoración.
   Alisamos nuevamente con una espátula.
   Reservamos en la nevera unas tres horas como mínimo para que la crema coja cuerpo.
   Pasamos un cuchillo alrededor de toda la tarta y retiramos el molde.
   Ahora empezamos con la decoración.
   Para los bordes me decanté por este dibujo que ya les expliqué como hacer en la tarta arcoiris. En este caso es más baja, debido a que la tarta no tiene demasiado altura.
   Rematamos el borde superior haciendo la misma decoración.
   Finalmente, utilizando distintos tamaños de boquillas rizadas hice la decoración superior y terminé rematando con perlitas de azúcar.
   Como ven, no resulta nada complicada y queda con una presentación genial.
   Y aquí la foto del corte. Eso sí, me van a tener que perdonar que la presente en el plato de plástico, pero aún no he convencido al director del cole para que nos compre una vajilla para nuestros postres ocasionales.
   Riquísima y muy sencilla. Venga, ¿se animan la próxima vez que tengan  una reunión de amigos?

lunes, 26 de mayo de 2014

ESPAQUETIS CON JAMÓN Y ACEITUNAS

   Siempre lo digo. Por mucho que estemos a dieta no deberíamos eliminar los hidratos de carbono, en este caso de la pasta, de nuestra alimentación. No podemos olvidarnos que son precisamente los encargados de darnos energía.
   Eso sí, si queremos que resulte más sana y ligera, debemos intentar que no vaya acompañada de salsas o cremas. 
   Vale que con una buena salsita están riquísimos, pero acompañados de otros ingredientes no tienen nada que envidiarles.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • 250 gr. de espaguetis.
  • Una pastilla de caldo (opcional).
  • Agua.
  • 200 gr. de jamón cocido cortado en tacos.
  • 200 gr. de aceitunas negras sin hueso.
  • Un limón.
  • Unas ramas de perejil.
  • Dos o tres cucharadas de brandy o coñac.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • Queso rallado.
   Empezaremos lavando bien el limón, secándolo y rallando la piel.
   Lo exprimimos y colamos el zumo.
   Cortamos las aceitunas en rodajas.
   En un caldero ponemos a calentar agua con el cubito de caldo. Si lo prefieren, en lugar de la pastilla pueden añadir sal.
   En una sartén ponemos un poco de aceite y salteamos los dados de jamón.
   Añadimos la ralladura de limón y el zumo y removemos.
   Regamos con el brandy y dejamos que hierva para que se evapore el alcohol.
   Salpimentamos y reservamos.
   Cuando el agua esté hirviendo, añadimos la pasta y dejamos que se cocine. (Yo siempre le añado dos minutos o tres más de los que recomienda el fabricante porque no me gusta al dente).
   En lo que se terminan de hacer los espaguetis, lavamos y picamos bien fino el perejil.
   Escurrimos la pasta y la volvemos a poner en el caldero.
   Le ponemos el sofrito de jamón, las aceitunas picadas y el perejil.
   Removemos todo bien y lo tenemos listo para emplatar.
   En el momento de servirlo, lo podemos espolvorear con un poco de queso rallado.
   Otra forma más de comer la pasta de manera ligera, sin necesidad de salsas o cremas.

martes, 20 de mayo de 2014

STREUSELKUCHEN CHOCOLATEADO (2º CUMPLEAÑOS DESAFÍO EN LA COCINA)

   

   Exacto, ¡ya van dos!... y esperamos que sean muchísimos más.
   Estamos de aniversario y qué mejor que acompañar esta estupenda tarta de un estupendo "cuerpo", el cuerpo de bomberos (o al menos una parte de ellos). Que no se diga que a esta celebración le falta de nada.
   Dos son los añitos que cumple hoy el grupo Desafío en la cocina. Dos años hace ya desde nuestra primera publicación, la Lasaña. Dos años desde que un grupo de "locas" nos unimos para sacar adelante este proyecto. Dos años en los que poco a poco hemos ido creciendo. Dos años en los que se ha ido incorporando gente en esta "maravillosa locura". Algunos también nos han ido dejando. Algunos simplemente porque sí y otros porque sus circunstancias personales no les han permitido continuar.
   Pues hoy, en esta celebración, nos vamos a acordar de todos ellos. De los que están y de los que estuvieron. De los que vinieron y de los que se fueron. Cada uno de ellos ha aportado en cada momento su granito de arena para que este proyecto siguiera adelante.
   Este grupo me ha permitido crecer tanto a nivel culinario como a nivel personal.
   Hemos hecho recetas que probablemente no me hubiera lanzado a hacer de no haber estado en el grupo. Hemos resuelto dudas entre unos y otros. Hemos aprendido muchos trucos y técnicas que antes no conocíamos,...
   A nivel personal, me ha permitido conocer a las desafiadoras. Mis amigas, sí. Mujeres maravillosas, cada una bien distinta de la otra pero con muchos aspectos comunes que creo que hacen que formemos un tándem perfecto pedaleando en la misma dirección.
   También tengo que mencionar a los miembros del grupo. Personas todas con una inquietud común, la cocina. Pero no sólo eso, no. Gente maravillosa con la que poder compartir, aprender, conversar, consultar, ... y no me refiero sólo a temas de cocina sino a temas de nuestra vida cotidiana.
   Pues bien, como una celebración que se precie tiene que estar presidida por una tarta, en este ocasión, la propuesta para este 23º Desafío en la cocina ha sido una tarta Streuselkuchen.
   ¿Y qué es una Streuselkuchen? Es una tarta típica alemana que se caracteriza fundamentalmente por una capa de streusel o granulado que lleva en la parte de arriba.
   ¿Y por qué hemos elegido esta tarta para celebrar nuestro segundo cumpleaños? Pues por votación popular. Dimos a los miembros del grupo cinco propuestas distintas y de entre ellas eligieron ésta en concreto. Eso sí, no descarto yo que preparemos en el futuro alguna de las otras cuatro propuestas, jeje (Ahí dejo eso...)
   En mi caso me he basado en la Russischer Streuselkuchen. Me gustaba mucho la idea de una base y un streusel chocolateado y en medio una cremita de queso.
   Los ingredientes que usé fueron:
Para la base:

  • 400 gr. de harina de repostería.
  • 50 gr. de cacao puro en polvo Valor.
  • Una pizca de sal.
  • 225 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 150 gr. de azúcar.
  • Un huevo talla L a temperatura ambiente..
Para el streusel:

  • 300 gr. de la masa de la base.
  • 50 gr. de harina.
  • 50 gr. de almendra en cubitos.
  • Una cucharadita de canela (de las de café).
Relleno de queso:

  • 600 gr. de requesón.
  • 400 ml. de nata.
  • 6 huevos talla L.
  • 200 gr. de azúcar.
  • 50 gr. de Maicena.
  • Una cucharada de vainilla líquida.
   Empezamos preparando la masa de la base.
   Ponemos en un bol el harina, el cacao y la pizca de sal, pasándola primero a través de un colador o tamizador.
   Le añadimos el huevo y la mantequilla.
   Empezamos a mezclar, primero con una cuchara de madera y luego con las manos hasta que obtengamos una mezcla desmigada.
Es posible que le tengan que añadir una o dos cucharadas de agua fría.
   Apartamos en un bol 300 gr. de esta mezcla.
   El resto lo seguimos trabajando hasta que podamos formar una bola con ella. No hay que amasar en exceso, sólo lo justo hasta que la podamos bolear.
   La tapamos con papel film y la dejamos en la nevera al menos una hora.
   Los 300 gr. de mezcla que habíamos reservado los ponemos en el bol. Le añadimos los 50 gr. de harina tamizada.
   Añadimos también los cubitos de almendra.
   Trabajamos con las manos hasta formar una mezcla granulada. Si no se nos forma le añadimos una cucharada de agua fría.
   Lo ponemos en un recipiente, cubrimos con papel film y lo ponemos en la nevera también hasta que vayamos a usarlo.
   Pasado el tiempo, preparamos el molde y ponemos el horno a precalentar  a 180º.
   Forramos el fondo de un molde desmontable con papel de horno. (Este que usé es de 26 cm. de diámetro).
   Ponemos la masa de la base entre dos papeles de horno y la estiramos bien con el rodillo.
   Marcamos un círculo con el borde superior del molde.
   Retiramos el resto de la masa y llevamos el círculo de masa a nuestro molde, a la base.
   Volvemos a estirar la masa y cortamos tiras de más o menos la mitad y un poco más de la profundidad del molde.
   La colocamos alrededor de la base. No importa si se rompe, iremos presionando con los dedos y rellenando con trozos de masa si es necesario. Eso sí, no podemos estirar la masa. Siempre presionando, sin estirar.
   Reservamos el molde en el congelador mientras preparamos el relleno.
   Como me quedó un poco de masa, forré cuatro tartaletas que también conservé en el congelador.
   Para el relleno, ponemos todos los ingredientes es un bol amplio.
   Batimos todo con la batidora, con las cuchillas y a velocidad baja para que la mezcla no coja mucho aire, porque entonces nos subiría.
   Vertemos la mezcla en el molde preparado.
   En mi caso, le "robé" un poco de mezcla a la tarta para rellenar las tartaletas.
   Como me temía que al poner el streusel sobre la mezcla de queso se me fuera al fondo lo que hice fue que metí la tarta en el horno primero 15 minutos.
   Pasados los 15 minutos, abrimos el horno y repartimos el streusel por toda la tarta.
   (A las tartaletas sólo les puse un poco para no quedarme corta en la tarta.)
   Horneamos durante 45 minutos más. Comprobaremos que está cocinada cuando al pincharla con una brocheta ésta salga limpia.
   Las tartaletas sólo necesitaron 15 minutos más para estar listas.
   Pasado el tiempo, sacamos la tarta del horno y la dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.
   Una vez fría, la metemos en la nevera hasta el día siguiente.
   Sólo nos queda desmoldarla y prepararla en su bandejita de presentación.
   Por supuesto, en este caso, le coloqué la velita del número 2.
   Y como un cumpleaños se merece, encendemos la vela, cantamos cumpleaños feliz y soplamos pidiendo un deseo.
   En mi caso, como han podido ver en la foto inicial, los catadores oficiales de la tarta fueron los chicos del cuerpo de bomberos que la disfrutaron después de comer.
   Y aquí les dejo la foto del corte, venida también desde el parque de bomberos. No tomaron un corte muy limpio pero les aseguro que les encantó y que dieron buena cuenta de la tarta.
   Y esta ha sido mi aportación para celebrar este Segundo cumpleaños de Desafío en la cocina.
   Ahora les invito a que se pasen por nuestro blog para que vean distintas  y ricas variedades de esta estupenda tarta, además de que les garantizo que se van a encontrar unas fotos muy divertidas. Pinchen aquí y llegarán directito a "la fiesta".
   También les recuerdo que el próximo desafío será salado y nos vendrá propuesto por Mabel. Intrigadita me tiene esta chica. ¿Qué se le habrá ocurrido? Lo descubriremos el próximo 20 de junio.