viernes, 13 de enero de 2017

QUEQUE DE SIDRA

QUEQUE DE SIDRA
  Pasadas las fiestas nos suele tocar hacer "reciclaje" con la comida que nos sobre. También es posible que nos quede alguna bebida que "necesite" ser reciclada, como en mi caso, una botella de sidra a medias que no cabía en la nevera.
   Por eso me decidí a hacer un queque con ella. Si he hecho queques con otros licores porqué no podría salir con sidra.
   Pues desde luego que salió y, además, quedó riquísimo.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • 200 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 300 gr. de azúcar.
  • Cuatro huevos L a temperatura ambiente.
  • 250 ml. de sidra (el Gaitero en mi caso) a temperatura ambiente.
  • 300 gr. de harina.
  • Una cucharadita y media de levadura tipo Royal.
  • Una pizca de sal.
  • Cuatro cucharadas colmadas de azúcar glass y un par de cucharadas de sidra para el glaseado.
   Precalentamos el horno a 170º.
   Empezamos poniendo la mantequilla y el azúcar en un bol y batimos bien hasta que quede cremoso.
    Vamos añadiendo los huevos de uno en uno, sin añadir el siguiente hasta que el anterior esté integrado.
    Tamizamos en un bol el harina junto con la levadura y la sal.
    Iremos añadiendo a la mezcla de mantequilla, huevos y azúcar el harina y la sidra de manera alterna. Un tercio de harina, mitad de sidra, un tercio de harina, la otra mitad de sidra y el resto del harina.
   Vamos integrando cada vez batiendo de manera suave.
    Este es el aspecto final de la mezcla.
    Engrasamos bien el molde que vayamos a usar.
    Vertemos la mezcla y le damos unos golpecitos sobre la encimera.
    Metemos en el horno y dejamos que se haga durante unos 55-60 minutos, hasta que al pincharlo con un palo de brocheta, éste salga limpio.
   Sacamos del horno y dejamos enfriar 15 minutos sobre una rejilla.
    Desmoldamos dando la vuelta y dejamos que se enfríe completamente sobre una rejilla.
    Para el glaseado ponemos el azúcar glass en un bol y vamos añadiendo las cucharadas de sidra. Removemos hasta que tengamos una mezcla espesa pero que fluya. 
   Es mejor echar la sidra poco a poco hasta que encontremos la textura adecuada.
    Vertemos el glaseado sobre el queque cuando esté completamente frío.
   Yo además le añadí unas perlitas blancas y plateadas por la parte de arriba que me pareció que le venían ideales.
QUEQUE DE SIDRA
   Miren ese glaseado como baja y ese color que tiene el queque.
QUEQUE DE SIDRA
   Lo más importante, el interior, bien esponjoso y jugoso.
QUEQUE DE SIDRA
   Un estupendo queque que nos ha sorprendido a todos.

martes, 10 de enero de 2017

CREMA DE ESPÁRRAGOS

CREMA DE ESPÁRRAGOS
   Para recuperar la rutina qué mejor que hacerlo recuperando los buenos hábitos.
   En mi caso lo haré con esta rica crema de espárragos hecha sin una gota de grasa que nos hará un primer plato estupendo e incluso una cenita bien ligera.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • Un manojo de espárragos verdes.
  • Una papa mediana.
  • Una cebolla pequeña.
  • Un diente de ajo.
  • Una pastilla de caldo baja en sal.
  • Agua.
  • Sal.
  • Dos o tres quesitos bajos en grasa (opcional).
   Empezaremos pelando la cebolla, el ajo y la papa. Los troceamos.
    Retiramos la parte más dura de los espárragos y los troceamos. 
    Ponemos todo en un caldero, ponemos la pastilla de caldo desmenuzada, un poco de sal y echamos agua sólo hasta cubrir.
    Lo ponemos al fuego alto y lo tapamos.
    Una vez que hierva, bajamos a fuego medio y dejamos cocinar hasta que la papa esté tierna (como unos 15-20 minutos).
    Trituramos con el brazo de la batidora.
    Si queremos que quede un pelín más cremoso podemos añadir dos o tres quesitos y volvemos a triturar.
    Damos un nuevo hervor y ya la tenemos lista.
    Si queremos que las coman los niños sin protestar la podemos pasar por un colador para eliminar las posibles hebras que puedan quedar.
    La servimos bien calentita y la disfrutamos.
CREMA DE ESPÁRRAGOS
   Un tazón de esta rica crema y nos quedamos con el cuerpo bien entonadito para continuar con la rutina.
CREMA DE ESPÁRRAGOS
   Pueden meter la cuchara si quieren.

martes, 20 de diciembre de 2016

MAKOWIEC EN ESPIGA (48º DESAFÍO EN LA COCINA)

MAKOWIEC EN ESPIGA
   La propuesta que nos ha hecho M. Luz, de Trasteando en mi cocina para este 48º Desafío en la cocina ha sido preparar un Makowiec.
   ¿Y qué es un Makowiec? Pues un postre de origen polaco típico de estas fechas navideñas que consiste básicamente en un pan brioche con un relleno en el que predominan las semillas de amapola. Normalmente se presenta enrollado, parecido a un brazo de gitano, pero yo he querido probar a hacerlo en forma de espiga y, la verdad, es que quedé muy contenta con el resultado.
   Tengo que confesar que, aunque ya había usado las semillas de amapolas en los queques, pero en poca cantidad, no tenía mucha confianza con este postre. Temía que no gustará el sabor de las semillas de amapola.
   Sin embargo, puedo decir a boca llena que he triunfado con él. Hice dos, uno para la familia y otro para "el cuerpo", y tanto en un sitio como en el otro les encantó, así que me quedo tan contenta.
   Da un poco de trabajo, la verdad, pero realizando el relleno un día antes se hace mucho menos laborioso.
Los ingredientes que usé fueron:
Para la masa:

  • 200 ml. de leche.
  • 100 gr. de mantequilla.
  • Dos paquetes de levadura seca de panadería.
  • 100 gr. de azúcar.
  • Una cucharadita de sal.
  • Una cucharadita de nuez moscada.
  • La ralladura de un limón.
  • Dos huevos talla L.
  • 600 gr. de harina de fuerza.
  • Un huevo para pintar (En este caso usé las dos yemas que me sobraron del relleno)
Para el relleno: (Me sobró bastante después de rellenar las dos espigas pero siempre puedes usarlo para otros postres o simplemente hacer la mitad de ingredientes)
  • 250 gr. de semillas de amapola. (Se consigue fácil en herbolarios).
  • 100 gr. de azúcar moreno.
  • 65 gr. de pasas sultanas.
  • 50 gr. de nueces.
  • 25 gr. de cubitos de almendra.
  • 75 gr. de naranja confitada.
  • Dos cucharadas de miel.
  • Dos cucharadas de mantequilla.
  • Media cucharadita de canela.
  • Dos claras de huevo.
   Como les dije, yo preparé el relleno el día anterior.
   Empezaremos poniendo a calentar agua hasta que hierva.
   Ponemos las semillas en un bol amplio.
    Una vez que hierva el agua, la vertemos sobre las semillas y dejamos reposar hasta que se enfríe.
    Una vez frío, las pasamos por un colador para escurrir toda el agua.
    Pasamos las semillas a la picadora y las trituramos hasta que nos quede más o menos como una pasta.
    Las ponemos otra vez en el bol junto con el azúcar, las pasas, las nueces picadas con las manos y los cubitos de almendra.
    Picamos bien menudita la naranja confitada y la añadimos al bol.
    Echamos la miel, la mantequilla derretida y la canela.  
    Mezclamos bien hasta que nos quede todo integrado.
    Ponemos las claras en otro bol y las montamos a punto de nieve con unas varillas.
    Echamos las claras, de dos veces, en el bol de la masa y vamos integrando con movimientos envolventes.
   Cubrimos con film y reservamos en la nevera hasta que la vayamos a usar.
   Ahora vamos a empezar con la masa.
   En un bol ponemos el azúcar, la leche que habremos templado un poco y el contenido de los dos sobres de levadura. Removemos.
   Dejamos que repose unos quince minutos antes de continuar con el resto.
   Pasado el tiempo, derretimos la mantequilla y batimos ligeramente los huevos en un bol.
   Añadimos ambos a la mezcla inicial y removemos para mezclar.
   En otro bol, tamizamos el harina, y añadimos la sal, la nuez moscada y la ralladura de limón. Mezclamos todo bien.
   Vamos añadiendo a la parte líquida esta mezcla de harina a cucharadas, removiendo cada vez.
   Al principio iremos obteniendo una mezcla pegajosa.
   Una vez añadido todo el harina seguimos amasando hasta que veamos que la masa no se pega a las paredes del bol.
   Para facilitar la tarea, sacamos la masa del bol y seguimos amasando sobre la encimera, espolvoreando un poco de harina para que no se nos pegue.
   Formamos una bola con la masa.
   Untamos con un poco de aceite de girasol un bol amplio y colocamos nuestra masa, haciéndola primero rodar para que se engrase por todos lados.
   La cubrimos con un paño seco y la dejamos reposar hasta que doble su volumen, una hora y media o dos horas más o menos. (La podemos dejar dentro del horno apagado)
   Una vez haya doblado su volumen, golpeamos la masa un par de veces con nuestro puño para sacarle el gas que tiene en su interior.
   La sacamos a la encimera y la amasamos un par de minutos.
   Formamos una bola y la cortamos en dos partes iguales.
   Cogemos una de las partes de masa y la estiramos con un rodillo, en forma de rectángulo.
   La cubrimos con masa, extendiéndola con una espátula y sin llegar a los bordes.
    Enrollamos empezando por los lados más largos ( para que no nos quede un rulo muy grueso) y sellamos el final pellizcando la masa.
   La colocamos sobre la bandeja del horno con la parte del cierre hacia abajo.
    Con unas tijeras de cocina, cortamos un trozo de masa, sin llegar a cortar del todo, y lo echamos hacia delante.
    Seguimos cortando trozos de masa y los vamos colocando hacia un lado y hacia el otro, alternativamente.
    Como les dije, hice dos. Uno de ellos lo hice alternando los trozos a un lado y al otro. El segundo lo hice alternando hacia un lado, hacia el otro y hacia delante. 
   Les dejo las dos versiones. Personalmente me gustó más la segunda.
   Una vez formadas las espigas, las cubrimos con un paño seco y las dejamos levar durante unos 45 minutos.
    Calentamos el horno a 180º.
   Pintamos las espigas con el huevo batido (yo aproveché las yemas que me quedaron del relleno y me gustó mucho el colorcito que les dejó a las espigas).
    Las metemos en el horno durante 30 minutos.
   Las sacamos, dejamos que tibien un poco y las pasamos a una rejilla para que se enfríen por completo.
    Le podemos hacer un glaseado con azúcar glass y zumo de limón, pero como me gustó tanto el colorcito que cogió, en mi caso, prescindí de él.
   La pasamos a una bandeja y ya la tenemos lista para disfrutarla.
MAKOWIEC EN ESPIGA
   Me encanta como luce desde arriba.
MAKOWIEC EN ESPIGA
   Y este es el aspecto que tiene en el interior.
MAKOWIEC EN ESPIGA
   Un postre diferente pero muy rico.
   Ahora les invito a que se den un paseo por nuestro blog Desafío en la Cocina para que vean las maravillas de Makowiec que han hecho los componentes del grupo, cada uno con su toque personal.
   También les recuerdo que Desafío en la Cocina volverá el próximo 20 de enero, con una receta salada, y que propondré yo misma.
   Y para finalizar, quiero aprovechar para felicitarles a todos estas fiestas y desearles lo mejor.
¡FELIZ NAVIDAD!
Nota: Volveré a publicar con regularidad pasadas las fiestas. Si antes preparo alguna cosita navideña nueva se las enseñaré, si no nos vemos a la vuelta.