viernes, 5 de febrero de 2016

CAMBIO DE DOMINIO Y VUELTA EN BREVE

   Hola a tod@s:
   Ya han pasado 15 días después del nuevo trasplante y parece que la cosa progresa muy bien.
   Muchas gracias por las muestras de cariño recibidas.
   Hoy me acerco por aquí para comunicarles que la página va a tener dominio propio, es decir, que nos convertimos en .com
   Si están suscritos al blog para recibir en el correo las publicaciones que hago tendrán que volver a suscribirse a partir del lunes que ya estarán hechos todos los cambios para no perderse nada.
   Me disculpo de antemano por las molestias que les pueda ocasionar este pequeño cambio pero creo que ya el blog lo merece.
   Me encantará seguir compartiendo mis recetas con ustedes.
   Ya me dejan entrar en la cocina y en breve les traeré nuevas recetas para compartir.
   Muchas gracias de antemano y hasta pronto.

miércoles, 20 de enero de 2016

LACITOS DE PASTA FRESCA CASERA TRICOLOR (39º DESAFÍO EN LA COCINA)

   La propuesta que nos ha hecho Rocío, del blog Chismes y cacharros para este 39º Desafío en la cocina ha sido que elaboremos Pasta Fresca.
   Tengo que confesar que cuando me enteré del desafío de este mes me llevé un chasco. Pero no porque no me gustara, no, todo lo contrario. Me gusta tanto que lo tenía pensado como propuesta para cuando me tocará desafiar a mí una receta salada. Aunque a decir verdad mi intención era limitarlo a tortellinis o raviolis.
   Rocío nos ha dejado más libertad y la única condición es que no podían ser ñoquis, por llevar papa en su elaboración.
   En fin, pues ya tendré que ir pensando en otras alternativas para cuando me toque a mí.
   En esta ocasión, reconozco que me he complicado yo solita, pero es lo que tiene ponerse a curiosear por la red y ver ideas maravillosas.
   Cuando vi la pasta tricolor me enamoré de ella y me dije que esa sería mi aportación al desafío.
   Eso sí, teniendo en cuenta el trabajo que tiene, que no dificultad, me decidí por comprarme una máquina de pasta.
   Creo que es una buena adquisición, porque hacer la masa es realmente sencillo y lo que de verdad da trabajo es el estirado así que con la maquinita está el trabajo medio hecho. En mi caso la conseguí en la tienda Casa.
   Los ingredientes que usé fueron:
Para la masa amarilla:
  • Un huevo talla L.
  • 100 gr. de harina simple.
  • Una cucharadita de cúrcuma.
  • Una pizca de sal.
(Con estas cantidades les sale menos cantidad de esta masa que del resto. Si quieren que les salga más o menos lo mismo no tienen más que añadir una yema de huevo y 50 gr. de harina).
Para la masa verde:

  • Un huevo talla L.
  • 150 gr. de harina simple.
  • 50 gr. de espinacas picadas muy menudas.
  • Una pizca de sal.
Para la masa roja:
  • Un huevo talla L.
  • 150 gr. de harina.
  • Una cucharada y media de Doble concentrado de tomate (lo conseguí en Mercadona).
  • Media cucharadita de pimentón.
  • Una pizca de sal.
Para la salsa:
  • Cinco dientes de ajo.
  • Una cajita de taquitos de jamón serrano.
  • Un brick de nata para cocinar (200 ml.).
  • Una lata de champiñones pequeña.
  • Pimienta.
  • Perejil seco.
  • Aceite de oliva.
   Empezaremos preparando las distintas masas.
   En mi caso, como sabía que iba a tardar un poquito, la preparé el día antes.
   Para hacer cada una de las masas ponemos todos los ingredientes juntos y mezclamos y amasamos hasta que podamos formar una bola que no se pegue a las manos. (En mi caso las hice en la picadora con el accesorio de amasar).
   Puede ser que a la masa de espinacas le tengan que añadir un pelín más de harina, sobre todo si como en mi caso utilizan espinacas congeladas que tienen más agua. Si las utilizan frescas sólo tienen que molerlas bien antes de añadirlas a la masa.
   Envolvemos cada una en papel film y las dejamos reposar al menos media hora, aunque en mi caso las tuve casi dos horas.
   Empezamos con el estirado.
   Tomamos una porción de unos 80 gr. de una de las masas. La espolvoreamos con harina y la aplastamos un poco con las manos.
   La pasamos por la máquina por el nº1, la ranura más abierta.
   La doblamos por la mitad.
   La volvemos a pasar por la ranura del uno.
   Le hacemos nuevamente un doblez. 
   La pasamos una vez por la ranura del nº1. Luego la pasamos dos o tres veces por la ranura del nº2.
   Hacemos lo mismo con dos porciones de 80 gr. de cada una de las masas, hasta obtener seis placas, dos de cada color.
   Ahora cogemos una placa de color amarillo. Con un pincel de silicona la pintamos con agua.
   Ponemos encima una placa de color verde y la pintamos con agua también.
   Luego ponemos la placa roja y volvemos a pintar.
   Seguimos colocando el resto de placas, amarilla, verde y acabamos con la roja.
   Cada vez que colocamos cada placa presionamos suavemente con las manos para que se adhieran bien.
   Partimos la masa por la mitad con un cuchillo bien afilado.
   Colocamos un trozo sobre otro, teniendo en cuenta que después del rojo viene el amarillo.
   Aplastamos un poco ayudándonos del rodillo.
   Con un cuchillo bien afilado cortamos tiras como de un dedo de ancho.
   Cogemos dos de las tiras y las pegamos por los laterales, haciendo que quede después del rojo el color amarillo. Pintamos con un poco de agua antes de pegarlas para que se adhieran bien.
   Con las seis porciones de 80 gr. que utilicé me salieron tres placas y una cuarta un poco irregular.
   Ahora que ya tenemos cada una de las placas con la masa tricolor procedemos a estirarlas.
   Espolvoreamos por los dos lados con harina.
   Estiramos un poco la masa con el rodillo. Les recomiendo que le corten las puntas si les quedan irregulares. Yo no lo hice en la primera y se me dobló un poco.
   Llevamos la masa a la máquina y la pasamos un par de veces por cada uno de los números, empezando por el nº1.
   Cada vez que veamos que la masa se queda sin harina la espolvoreamos para que no se nos pegue a los rodillos de la máquina.
   La estiramos hasta que consigamos una tira bien fina. (En mi caso, de un total de nueve números que tiene la máquina la estiré hasta el siete).
   Una vez que la tengamos estirada procedemos a cortarla.
   Para eso cortamos tiras anchas con un rodillo dentado (Es como un cortador de pizzas pero dentado).
   Luego cortamos cada tira que nos sale por la mitad, en este caso con un rodillo liso. En mi caso no medí las tiras para que se quedaran exactamente iguales, sino que lo hice a ojo.
   Una vez que está cortada formamos los lacitos. Para eso solo tenemos que pellizcar en el centro con dos dedos hasta juntar la masa en el medio.
   Apretamos bien en el medio y está el lacito formado.
   Como ven no quedan todos exactamente del mismo tamaño, pero tratándose de pasta casera creo que es lo que toca. O eso o sacar la regla para ir midiendo cada cuadradito y, para mi gusto, eso es ya excesivo.
   Una vez que tenemos los lacitos formados los vamos colocando en una bandeja y los dejamos secar. (Aunque en la foto no se ve, luego los quité y les puse papel de horno debajo por si acaso se quedaran pegados a la bandeja).
   Yo los tuve secando fuera de la nevera unas tres horas, cubiertos con papel de cocina. Luego los metí en la nevera hasta el día siguiente que los cociné. Los dejé tanto tiempo para asegurarme que al cocinarlos no se despegaran y perdieran la forma de los lazos.
   Vamos ya a preparar la salsa y a cocinar la pasta.
   En este caso, no quise utilizar una salsa muy complicada para saborear la pasta. 
   Eso sí prepararemos ambas a la par porque tardan más o menos lo mismo.
   Empezamos por pelar y picar los ajos.
   Ponemos un caldero con agua y sal al fuego.
   En una sartén, con un poco de aceite rehogamos los ajos unos minutos.
   Añadimos el jamón y rehogamos unos minutos más.
   Escurrimos los champiñones y los echamos a la sartén. Dejamos un par de minutos.
   Vertemos la nata y le ponemos un poco de pimienta negra. No le añadí sal porque el jamón al cocinarse sala bastante.
   Removemos y dejamos que se reduzca un poco a fuego medio.
   Cuando el agua rompa a hervir, añadimos la pasta y le echamos un chorrito de aceite.
   Removemos y dejamos cocinar cinco minutos, desde que vuelve a romper el hervor. De vez en cuando la fui removiendo un poco.
   Cuando la pasta este lista, la escurrimos.
   La volvemos a poner en el caldero y le echamos por arriba la salsa.
   Removemos con suavidad para que se mezcle la salsa con la pasta.
   Sólo nos queda servirla, espolvoreada con un poco de perejil seco, y disfrutar de este colorido plato en el que no hemos utilizado ningún tipo de colorante artificial. Todo natural.
   La verdad es que estoy muy contenta con el resultado. No sólo por lo llamativa y bonita que queda la pasta, sino también por lo buenísima que queda.
   ¿Les apetece probar un poco?
   Como han podido ver no es difícil hacer la pasta tricolor, aunque sí que es cierto que tiene un poco de trabajo pero les aseguro que merece la pena.
   Ahora les invito a que se den un paseo por nuestro blog Desafío en la cocina para que se deleiten con las distintas propuestas que nos traen cada uno de los miembros del grupo. Les garantizo que a partir de ahora dispondrán allí de un amplio catálogo de propuestas para preparar pasta fresca.
   También les emplazo para el próximo 20 de febrero, que volveremos con un nuevo desafío, en ese caso dulce, que vendrá de la mano de Toñi, del blog ¿Qué se cuece en mi cocina?. Será su primera vez como desafiadora y estoy segura que nos va a sorprender con su propuesta.
  
    PD: Esta entrada la he dejado programada. Justo ayer día 19 me han vuelto a hacer un trasplante de córnea, espero que el definitivo, así que estaré unos días sin publicar una nueva receta.
   Nos vemos a la vuelta.

lunes, 18 de enero de 2016

GARBANZOS AL WOK CON BACON

   Como es normal todas y cada una de las recetas que publico en este blog tienen que pasar la "prueba de sabor" antes de que vean la luz. Por muy bonito que quede un plato y, aunque me haya tenido el trabajo de ir fotografiando el paso a paso de la receta, es cuando nos sentamos a la mesa y nos lo comemos cuando se decide si la receta se publica o no. Les aseguro que ha habido unas cuantas que se han quedado fuera por no pasar esta criba.
   En este caso, esta receta no sólo ha pasado el control en mi casa.
   Primero la hice yo y nos encantó el resultado.
   Luego le pasé la receta a una amiga y ella la preparó para su familia. Quedaron encantados y, teniendo en cuenta que no son precisamente muy amantes de los garbanzos, que mi amiga me dijera que no le sobró absolutamente nada quiere decir que está bueno un rato.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • Un bote de garbanzos (210 gr. peso escurrido).
  • Medio pimiento verde.
  • Medio pimiento rojo.
  • Una cebolla.
  • Un diente de ajo.
  • Una zanahoria.
  • Medio calabacín.
  • 125 gr. de bacon cortado en tiras.
  • Una lata de champiñones pequeña.
  • Un chorro de vino blanco.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • Un poco de comino molido.
  • Perejil seco picado.
  • Aceite de oliva.
   Empezamos pelando y picando bien pequeños la cebolla y el ajo.
    También picamos bien pequeño el resto de verduras: los pimientos, el calabacín y la zanahoria.
    Escurrimos los garbanzos del líquido de conservación y los lavamos bien bajo el grifo con agua fría.
    Ponemos el wok al fuego si nada de aceite a fuego alto. 
   Doramos el bacon, removiendo constantemente para que no salte.
    Cuando esté doradito lo retiramos y lo reservamos.
    Echamos unas gotas de aceite al wok y salteamos los garbanzos.
    Los reservamos junto con el bacon.
    Ponemos un poco de aceite y rehogamos unos segundos el ajo.
    Añadimos la cebolla y seguimos cocinando. Yo cociné todo a fuego fuerte, por lo que iba removiendo constantemente para que no se quemara.
    Incorporamos el resto de verduras y seguimos cocinando.
    Cuando las verduras ya estén cocinadas a nuestro gusto echamos los champiñones escurridos.
    Regamos con un chorro de vino blanco y dejamos que evapore el alcohol mientras seguimos removiendo con una cuchara de palo.
    Ahora volvemos a poner en el wok los garbanzos y el bacon, condimentamos con sal, pimienta y una pizca de comino molido (yo le pongo la punta de una cucharilla de café).
   Removemos todo un par de minutos, apagamos y espolvoreamos con el perejil seco.
   Sólo nos queda servirlo y disfrutarlo.
   Miren de cerquita lo apetecible que se ve.
   Riquísimo, sano y sin ninguna complicación.

viernes, 15 de enero de 2016

GALLETAS RAYADAS DOBLE CHOCOLATE

   Una de las cosas que más me gusta hacer es preparar galletas para regalar. También ocurre que no siempre dispongo de tiempo para complicarme con elaboraciones laboriosas.
   Pues bien, una de las opciones que tengo son estar ricas galletas. No dan mucho trabajo y el resultado es excelente. Quedan tan ricas que te las comes como pipas.
   Una parte de estas que les muestro aquí viajaron hasta Salamanca y según me hizo saber su destinataria les encantó, sobre todo al peque de la casa, ¿A que sí?.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • 275 gr. de harina.
  • 25 gr. de cacao Valor puro.
  • 200 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 125 gr. de azúcar glass.
  • Un huevo L a temperatura ambiente.
  • Una cucharadita de vainilla líquida.
  • Una pizca de sal.
  • Chocolate Nestlé postres para la decoración.
   Precalentamos el horno a 170º.
   En un bol ponemos la mantequilla con el azúcar. Batimos hasta que quede una mezcla cremosa.
    Añadimos el huevo y la vainilla y seguimos batiendo.
    Por últimos echamos el harina, el cacao y la sal, pasándolos previamente por un colador.
    Mezclamos hasta que esté todo integrado.
    Para hacer las galletas utilicé esta boquilla, la que se usa para hacer el dibujo de cestas en las tartas. Si no la tuvieran se puede usar una boquilla estriada.
    Ponemos la mezcla en una manga pastelera con la boquilla.
    Sobre la bandeja del horno, forrada con papel o un tapete de silicona vamos dibujando líneas de masa, como del largo de un dedo. 
   Puede ser que la masa al principio esté un poco dura y le cueste salir, pero la sobamos un poco con las manos para que se caliente y se ablande y listo.
    Metemos en el horno durante unos diez minutos.
    Las pasamos a una rejilla y las dejamos enfriar completamente.
    Para la decoración, ponemos el chocolate troceado en un bol.
    Lo fundimos al baño maría.
    Vamos sumergiendo las dos puntas de la galleta en el chocolate y las colocamos en una bandeja con papel de horno.
   Las metemos en la nevera para que se vuelva a endurecer el chocolate y ya están listas.
   Sólo nos queda meterlar en una lata, en este caso, repartidas en papelitos de valencianas, y las tenemos listas para sorprender.
   Por supuesto que no todas se fueron a Salamanca. Algunas se quedaron en casa para alegría de los míos.
   Les aviso que es un empezar y no acabar con estas galletas.