Es un plato que lleva un poco de trabajo pero les aseguro que el resultado merece la pena. Aquí a mi muchacho le encanta.
Los ingredientes que usé fueron:
Para la pasta:
- 200 gr. de harina.
- 2 huevos grandes.
- sal.
- Tomate frito.
- Unas hojas de espinacas.
- Atún.
- Mozarella rallada.
- Orégano.
- Una cucharada de mantequilla.
- Una cucharada de harina.
- Leche.
- Sal.
- Pimienta.
- Nuez moscada.
Estiramos la masa con el rodillo, girándola de vez en cuando, hasta conseguir más o menos un rectángulo de masa bien fino. Les pongo el rodillo detrás de la masa estirada para que se hagan idea del tamaño.
Una vez que tenemos la masa preparada, pasamos a colocar el relleno.
Primero pintamos la pasta con tomate frito.
Cortamos en unas nueve rodajas. Reservamos.
Mientras preparamos la bechamel, ponemos el horno a precalentar a 190º. (Este paso nos lo podemos saltar si usamos un bote de bechamel preparada).
Ponemos en una sartén al fuego una cucharada de mantequilla.
Cuando esté derretida añadimos una cucharada de harina y rehogamos mientras removemos con una cuchara de madera.
A fuego medio, vamos añadiendo leche y removiendo con unas varillas hasta que consigamos la consistencia deseada (yo no la dejé demasiado espesa). Añadimos sal, pimienta y un poco de nuez moscada.
En una bandeja de horno echamos un poco de bechamel, cubriendo el fondo.
Colocamos las rosetas sobre la bechamel.
Vertemos la bechamel sobre las rosetas.
Les aseguro que, a pesar de que puede parecer trabajosa, el resultado es buenísimo.



