Panes y masas
PANECILLOS DE ACEITE DE OLIVA CON ORÉGANO Y "TOQUE" DE ITALIA (9º DESAFÍO EN LA COCINA)
domingo, enero 20, 2013
Este mes, para este 9º Desafío en la cocina, la desafiadora ha sido Mabel, del blog A nadie amarga un dulce. A pesar del nombre de su blog, este mes tocaba desafío salado, así que la propuesta que nos ha hecho es hacer Pan.
La verdad, es que para mí ha sido todo un desafío porque, aunque ya he preparado en alguna ocasión algunos panes dulces, la única vez que había intentado hacer un pan salado me había salido un fiasco, con lo que acabó en la basura.
Me hubiera gustado ser capaz de crear mi propio pan, pero eso creo que tendrá que esperar a que controle el tema de las proporciones de harina, agua, grasa, etc...
La segunda opción era buscar y elegir una de las miles recetas que hay en la red para elaborarlo, que la verdad es que quedas maravillada de las cosas tan ricas que se ven.
Bueno, pues finalmente lo que he hecho es tomar como referencia esta receta y hacer distintas modificaciones respetando más o menos las proporciones y de esa manera "creerme" que estoy haciendo mi propio pan, jeje. (Eso sí, cualquier parecido con el pan tomado de referencia es pura coincidencia).
El resultado, un pan riquísimo, con un intenso sabor a aceite de oliva y el aroma de las hierbas que lleva, con una corteza fina y crujiente y una miguita muy rica.
Los ingredientes que usé fueron: (Para unos 9 panecillos).
Ponemos en un bol (o en la amasadora) el agua templada, la levadura desmenuzada, el azúcar, el aceite, la harina tamizada, la sal y los dos tipos de hierbas.
Vamos amasando hasta conseguir que la masa no se pegue y podamos formar una bola (Yo lo hago en la amasadora).
Untamos un bol con aceite y ponemos la masa dentro.
Nos untamos las manos con un poco de aceite y formamos bolas con la masa.
Para que nos quede bien lisita, con las yemas de los dedos vamos estirando la masa por uno de los lados.
Luego por el lado contrario, juntamos bien la masa y sellamos dando pellizcos.
Colocamos los panes sobre la bandeja de horno con papel o con una lámina de silicona.
Cubrimos con un trapo limpio y dejamos levar como una media hora más, hasta que crezcan.
Precalentamos el horno a 190º.
Pintamos los panecillos con agua, ayudándonos de un pincel de silicona y los horneamos durante unos 20-30 minutos, dependiendo de lo tostado que lo queramos (en casa nos gustan más bien blanquitos). Eso sí, sabremos que están cocinados cuando, al golpearlo por abajo, el panecillo suena hueco.
Los sacamos del horno, dejamos que se enfríen un poco y a comer.
Nosotros los comimos para acompañar un platito de pasta sencilla, sólo con tomate, ajo, aceite y orégano.
Miren que pinta tiene.
Y aquí el interior más de cerca. Tiene una miga estupenda. (Por cierto, este que está partido ni siquiera "acabó" la sesión fotográfica)
Una de las cosas que quería saber era si congelaría bien. Pues bien, cuando está bien frío, metidos en una bolsa de plástico lo podemos congelar perfectamente.
Este que les muestro aquí está descongelado a temperatura ambiente durante una hora o poco más y sigue estando riquísimo.
Queda estupendo con unas rodajitas de tomate natural y unas lonchas de jamón serrano. El aceite de oliva lo lleva incorporado.
Pues esta es mi propuesta para este 9º Desafío en la cocina. Ahora les invito a que se pasen por nuestro blog Desafío en la cocina para ver las propuestas de mis compañer@s, pinchando aquí.
Además, les recuerdo que el próximo mes volvemos con un Desafío dulce y la que nos "lanzará el guante" será M. Luz, del blog Trasteando en la cocina.
Ya estoy deseando saber qué nos va a proponer.
Si quieren saberlo no se lo pierdan el próximo 20 de febrero.
Fuente de inspiración: Ma petite boulangerie
La verdad, es que para mí ha sido todo un desafío porque, aunque ya he preparado en alguna ocasión algunos panes dulces, la única vez que había intentado hacer un pan salado me había salido un fiasco, con lo que acabó en la basura.
Me hubiera gustado ser capaz de crear mi propio pan, pero eso creo que tendrá que esperar a que controle el tema de las proporciones de harina, agua, grasa, etc...
La segunda opción era buscar y elegir una de las miles recetas que hay en la red para elaborarlo, que la verdad es que quedas maravillada de las cosas tan ricas que se ven.
Bueno, pues finalmente lo que he hecho es tomar como referencia esta receta y hacer distintas modificaciones respetando más o menos las proporciones y de esa manera "creerme" que estoy haciendo mi propio pan, jeje. (Eso sí, cualquier parecido con el pan tomado de referencia es pura coincidencia).
El resultado, un pan riquísimo, con un intenso sabor a aceite de oliva y el aroma de las hierbas que lleva, con una corteza fina y crujiente y una miguita muy rica.
Los ingredientes que usé fueron: (Para unos 9 panecillos).
- 250 ml. de agua templada.
- 50 ml. de aceite de oliva virgen extra.
- Una cucharadita de sal (de las de café).
- Una cucharadita de azúcar.
- 400 gr. de harina de fuerza + la que usaremos para espolvorear la masa y la mesa de trabajo.
- Un cubito de levadura fresca de panadería (25 gr.)
- Una cucharada sopera bien colmada de orégano (no aparece en la foto porque fue una ocurrencia del último momento).
- Mezcla de hierbas Toque de Italia.
Ponemos en un bol (o en la amasadora) el agua templada, la levadura desmenuzada, el azúcar, el aceite, la harina tamizada, la sal y los dos tipos de hierbas.
Vamos amasando hasta conseguir que la masa no se pegue y podamos formar una bola (Yo lo hago en la amasadora).
Untamos un bol con aceite y ponemos la masa dentro.
Cubrimos con un paño limpio y dejamos que la masa leve hasta doblar su volumen (el tiempo dependerá de la temperatura que tengamos en la cocina).
Una vez levada, volcamos la masa sobre la encimera enharinada y seguimos amasando.
Si vemos que la masa se nos pega a las manos espolvoreamos un poquito más de harina.
Formamos porciones de unos 70 gr. (yo hice ocho porciones de 70 y una de 100 gr.)Nos untamos las manos con un poco de aceite y formamos bolas con la masa.
Para que nos quede bien lisita, con las yemas de los dedos vamos estirando la masa por uno de los lados.
Luego por el lado contrario, juntamos bien la masa y sellamos dando pellizcos.
Colocamos los panes sobre la bandeja de horno con papel o con una lámina de silicona.
Cubrimos con un trapo limpio y dejamos levar como una media hora más, hasta que crezcan.
Precalentamos el horno a 190º.
Pintamos los panecillos con agua, ayudándonos de un pincel de silicona y los horneamos durante unos 20-30 minutos, dependiendo de lo tostado que lo queramos (en casa nos gustan más bien blanquitos). Eso sí, sabremos que están cocinados cuando, al golpearlo por abajo, el panecillo suena hueco.
Los sacamos del horno, dejamos que se enfríen un poco y a comer.
Nosotros los comimos para acompañar un platito de pasta sencilla, sólo con tomate, ajo, aceite y orégano.
Miren que pinta tiene.
Y aquí el interior más de cerca. Tiene una miga estupenda. (Por cierto, este que está partido ni siquiera "acabó" la sesión fotográfica)
Una de las cosas que quería saber era si congelaría bien. Pues bien, cuando está bien frío, metidos en una bolsa de plástico lo podemos congelar perfectamente.
Este que les muestro aquí está descongelado a temperatura ambiente durante una hora o poco más y sigue estando riquísimo.
Queda estupendo con unas rodajitas de tomate natural y unas lonchas de jamón serrano. El aceite de oliva lo lleva incorporado.
Pues esta es mi propuesta para este 9º Desafío en la cocina. Ahora les invito a que se pasen por nuestro blog Desafío en la cocina para ver las propuestas de mis compañer@s, pinchando aquí.
Además, les recuerdo que el próximo mes volvemos con un Desafío dulce y la que nos "lanzará el guante" será M. Luz, del blog Trasteando en la cocina.
Ya estoy deseando saber qué nos va a proponer.
Si quieren saberlo no se lo pierdan el próximo 20 de febrero.
Fuente de inspiración: Ma petite boulangerie






