viernes, 28 de febrero de 2014

QUEQUE CON GLASEADO DE PIÑA

   Por fin se acaba febrero. Y no es que tenga yo nada en contra de este mes. Pero sí que es cierto que es uno de los meses más fríos que tenemos y, aunque sé que no es comparable a las temperaturas que se viven en otras partes de España, por aquí este año hemos tenido bastante más frío del que mi cuerpo serrano está acostumbrado a soportar. (También hay que decir que para mí todo lo que sean menos de 20º es frío).
   Bueno, pues para pasar una tarde de estas tan fresquitas, ¿qué tenemos mejor que un rico queque acompañado de un chocolate calentito?
   Si además es un queque con un rico glaseado de piña pues mejor que mejor.
   Los ingredientes que usé fueron:
  • Cuatro huevos talla L. (A temperatura ambiente).
  • 200 ml. de nata para montar.
  • 325 gr. de harina.
  • 250 gr. de azúcar.
  • 125 ml. de aceite de girasol.
  • Un sobre de levadura química.
  • Cuatro rodajas de piña en su jugo.
Para el glaseado:
  • 250 gr. de azúcar glass.
  • El jugo de la piña.
   Precalentamos el horno a 170º.
   Cascamos los huevos en un bol y ponemos también el azúcar.
   Batimos con varillas hasta que doblen su volumen.
   Añadimos la nata y el aceite y seguimos batiendo, ahora más suave.
   Pasamos el harina y la levadura con un colador y la dejamos caer sobre el bol.
   Echamos la piñas cortada, dejándola caer sobre el harina para que se impregne bien con ella.
   Vamos mezclando suavemente hasta que tengamos una mezcla sin grumos.
   Vertemos la mezcla en un molde que previamente habremos engrasado.
   Horneamos entre 50-60 minutos, hasta que al pincharlo con una brocheta ésta salga limpia.
   Cuando esté tibio, lo desmoldamos y los dejamos enfriar completamente.
   Para preparar el gleseado, echamos el azúcar en un bol y vamos añadiendo poco a poco jugo de piña. Vamos removiendo hasta que obtengamos una mezcla cremosa. (Es preferible ir añadiendo el jugo poco a poco para no pasarnos y no nos quede demasiado líquida).
   Con una brocha de silicona vamos pintando nuestro queque y vamos dejando que se vaya impregnando.
   Me encanta como queda porque parece un donut gigante, ¿a que sí?
   Y este es el corte que tiene, bien esponjoso y con ese glaseadito en lo alto que le da un sabor riquísimo.
   A ver si entramos en calor con un buen trocito.

martes, 25 de febrero de 2014

SAMA AL HORNO CON GUARNICIÓN

   En los últimos años me he aficionado mucho a comer pescado (Lo que me estaba perdiendo por dios).
   Pero hay una cosa: aunque me gusta el pescadito frito, no me gusta nada freír. Ese pringue que se crea en la cocina con tanto salpique de aceite y luego los olores que quedan no me gustan nada.
   Por eso, cuando no lo hago a la plancha, me encanta cocinarlo al horno.
   Además de bastante más sano y ligero, es muchísimo más limpio y, si además incorporamos la guarnición pues muchísimo más sencillo.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • Dos samas de ración.
  • Tres papas medianas.
  • Un pimiento rojo.
  • Un limón.
  • Tres o cuatro dientes de ajo.
  • Perejil picado.
  • Sal.
  •  Aceite de oliva.
   Precalentamos el horno a 170º.
   Empezamos por pelar las papas, lavarlas y cortalas en láminas finas.
   Las ponemos al fuego en un caldero con agua y sal durante diez minutos. No se trata de cocinarlas, sino de ablandarlas un poco para que luego se terminen de hacer en el horno junto con el pescado.
   Mientras quitamos las pepitas y nervaduras del pimiento y lo cortamos en tiras.
   Cuando las papas estén listas las escurrimos del agua de cocción.
   Lavamos el pescado y lo secamos con papel de cocina. Yo les quito las cabezas que guardo para hacer un caldo, pero también lo podemos cocinar con ellas.
   Le hacemos tres cortes a cada pieza.
   Pintamos un poco la bandeja del horno con aceite y colocamos las papas y los pimientos y los pescados en el centro.
   Pelamos los ajos y los cortamos en láminas.
   Los distribuimos encima del pescado y de las verduras.
   Cortamos unas rodajas finas del limón, las partimos por la mitad y las introducimos en los cortes que habíamos hecho.
   Espolvoreamos con un poco de sal y con perejil picado.
   El resto del limón lo exprimimos y regamos el pescado.
   Finalmente regamos todo el conjunto con un par de cucharadas de aceite.
   Metemos en el horno y dejamos cocinar durante 30 minutos, hasta que veamos que el pescado esté bien hecho.
     A la hora de servirlo podemos optar por poner a cada uno una pieza con su guarnición y que cada uno se "pelee" con el pescado en su plato.
   También podemos optar, como es este caso, por limpiarlo de piel y espinas y presentarlo así, limpio, junto con la guarnición. Les aseguro que sus comensales se lo agradecerán.
   Una pescado con una textura genial y un sabor exquisito, además de una guarnición riquísima y bastante sana.

lunes, 24 de febrero de 2014

TU BLOG ME SABE A...GOMINOLAS CASERAS

   El día 20, como todos los 20 de cada mes, tuvimos la publicación de nuestro Desafío en la cocina.
   Este mes habíamos propuesto que cada miembro del grupo tendría que hacer una receta del blog con el que habían sido emparejados de manera completamente  aleatoria.
   Pues bien, el día de la publicación, y por causas de fuerza mayor, sólo una de las miembros del grupo se quedó sin que nadie le copiara una receta de su blog.
   No fueron dos, ni  tres, no. Fue sólo una la compañera que quedó sin ser copiada.
   Por supuesto, y que ante un hecho así, las desafiadoras teníamos que hacer algo. 
   Bien distinto habría sido si hubieran sido más personas las "afectadas" pero en este caso no fue así.
   Por tanto, nos hemos puesto de acuerdo para en el día de hoy, todas las desafiadoras copiarle una receta a ella y que disfrute del protagonismo que cada un@ de nosotr@s ha tenido.
   La compañera en cuestión es Amalia, del blog Cuadernos de cocina. En este caso, yo me he decantado por preparar la receta de gominolas caseras que tiene en su blog, que les tenía yo ganas de hace tiempo.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • 12 hojas de gelatina (Amalia puso dos sobres de gelatina en polvo, pero como no tenía puse el equivalente).
  • Un sobre de gelatina de sabor, en este caso de fresa.
  • 300 ml. de agua.
  • 200 gr. de azúcar.
  • Aceite de girasol para pintar los moldes.
   Empezamos por poner a hidratar las hojas de gelatina en agua fría.
   Ponemos el resto de ingredientes en un calentador y lo llevamos a fuego medio bajo.
   Removemos para que se disuelva todo bien.
   Mientras pintamos los moldes con aceite de girasol (usé moldes de bombones).
   Cuando tengamos una mezcla sin grumos y que esté bien caliente (sin que llegue a hervir), apartamos del fuego,escurrimos las hojas de gelatina y las añadimos.
   Removemos bien para que se disuelvan.
   Con una cuchara retiramos esas burbujas que nos quedan en la superficie.
   Echamos la mezcla en los moldes y dejamos enfriar.
   Cuando esté frío del todo, lo metemos en la nevera toda la noche.
   También hice un osito aprovechando un pequeño molde de silicona que tengo.
   Igualmente lo pinté primero con aceite de girasol.
   Lo rellené hasta la mitad de su altura con la mezcla.
   Al día siguiente, sacamos de los moldes y rebozamos con azúcar.
   Así de ricas quedan, además de dulces, fresquitas y bien sanas.
   Espero que te haya gustado este pequeño homenaje, Amalia.
   Desde aquí te mando un abrazo de oso.

jueves, 20 de febrero de 2014

TU BLOG ME SABE A... N.Y. CHEESECAKE (20º Desafío en la Cocina).

   Este mes la propuesta para este 20º Desafío en la Cocina ha sido una propuesta especial.
   Hemos hecho un sorteo interno en el que a cada un@ le ha tocado otro blog del grupo.
   ¿Y eso por qué? Pues porque ese era la propuesta: Elegir una receta dulce del blog del compañero o compañera que te tocara y hacerla. Luego publicarla bajo el título: Tu blog me sabe a...
   ¿Y quién me ha tocado a mí? Pues, aunque cualquiera me hubiera encantado porque en este grupo hay mucha gente que tiene unos postres increíbles, tuve la gran fortuna de que me tocara "copiarle" la receta a mi amiga Mabel, del blog A nadie amarga un dulce
   ¿Y por qué he tenido suerte? Pues porque, además de ser una persona maravillosa y con un sentido del humor de los que me gustan a mí, ya antes de que nos juntáramos en esta locura de los Desafíos había un feeling especial entre nosotras. Cada vez que nos visitábamos y nos dejábamos un comentario en nuestras entradas era como si se fuera creando un vínculo y sobre todo mucha complicidad.
   Ahora que estamos embarcadas juntas en esta aventura pues he podido conocerla un poquito más y eso me ha servido más que nada para corroborar lo que siempre pensé de ella.
   Ya sólo me falta poder conocerla en persona y darle un gran achuchón. ¿Para cuándo Mabel?.
   La parte más complicada era decidirme por qué receta copiarle, primero porque ya le he copiado unas cuantas (jeje) y segundo porque de las que no había copiado se me antojaban todas.
   Finalmente me decanté por esta riquísima N.Y. Cheesecake, eso sí, en mi caso elaborando incluso la mermelada con estas ricas fresas que están en plena temporada y que a mi me apasionan.
   De la tarta sólo decir que tanto las personas que la probaron como yo misma estuvimos de acuerdo en que es la mejor tarta de queso que nunca nos hemos comido así que con esa afirmación creo que lo digo todo.
   Los ingredientes que usé fueron:
Para la mermelada:
  • 350 gr. de fresas.
  • 175 gr. de azúcar.
  • El zumo de medio limón.
Para la base:
  • 300 gr. de galletas tipo Digestive.
  • 120 gr. de mantequilla.
Para la crema de queso:
  • 6 huevos.
  • 600 gr. de queso crema tipo Philadelphia.
  • 400 ml. de nata.
  • 200 gr. de leche condensada.
  • Una cucharadita de vainilla líquida (de las de postre).
  • La ralladura de medio limón.
   Primero empezaremos preparando la mermelada, para que esté fría en el momento de cubrir la tarta.
   Lavamos las fresas, les quitamos las hojitas y las cortamos en trozos pequeños. 
   Las ponemos en un caldero con el azúcar y el zumo de limón.
   Ponemos el caldero a fuego medio y, una vez que rompa a hervir, bajamos el fuego y dejamos cocinar. Yo lo tuve alrededor de una hora haciéndose despacito.
   Cuando esté lista, trituramos con el brazo de la batidora.
   Lo dejamos cocer un par de minutos más y ya está lista.
   La dejamos enfriar completamente y reservamos.
   Ahora vamos a empezar con la tarta propiamente dicha.
   Lo primero que haremos será colocar en el suelo del horno una bandeja con unos dos dedos de agua.
   Lo ponemos a calentar a 170º.
   Cogemos un molde desmontable de 25 cm y le ponemos dos papeles en la base, que pillaremos con el propio aro al cerrarlo. (Pongo dos para evitar que al echar la mezcla líquida se nos pudiera colar por algún hueco).
   Engrasamos los laterales con mantequilla.
   En un calentador pequeño ponemos la mantequilla a derretir a fuego bajo.
   Troceamos las galletas y las ponemos en el vaso de la picadora. 
   Las trituramos hasta reducirlas a polvo.
   Añadimos la mantequilla derretida en la misma picadora.
   Seguimos triturando hasta que se nos forme una pasta.
   Con la mezcla de galletas forramos tanto la base como los laterales del molde hasta la mitad de su altura.
   Para hacer los laterales, una vez hecha la base, vamos poniendo pequeñas cantidades de masa por los bordes y presionando con los dedos.
   Reservamos en el congelador mientras preparamos el relleno.
   Cascamos los huevos en un bol y los mezclamos bien.
   Añadimos ahora el queso, la nata, la leche condensada, la vainilla y el zumo de limón.
   Batimos con la batidora a velocidad baja hasta que tengamos una mezcla sin grumos.
   No nos interesa batirla en exceso para que la mezcla no coja demasiado aire, si no nos subiría demasiado al hornearla.
   Vertemos la mezcla sobre la base que teníamos reservada en el congelador.
   Y ahora les voy a contar lo que yo intenté y que, aunque en frío parecía que no iba mal, luego, al hornear la tarta, se chafó.
   Era una idea que había visto en internet y que, aunque esta vez no me salió, seguiré intentando.
   Lo que hice fue poner un poco de mermelada en una jeringa de cocina.
   Dibujé una espiral, desde el centro hasta los bordes, de motitas de mermelada.
   Luego, también desde el centro hasta afuera, fui atravesando los círculos de mermelada hasta llegar hasta el último (sin levantar el palo de brocheta desde el principio hasta al final).
   Como se puede ver en la foto, de esa manera se quedan como dibujados en la mezcla algo parecido a pequeños corazones.
   Luego metemos la tarta en el horno, a mitad de altura y sobre la rejilla.
   Horneamos alrededor de una hora, hasta que al pincharla con una brocheta salga prácticamente limpia.
   El aspecto de la tarta es como de un flan, que tiembla.
   Como pueden ver en la foto, la idea tan romántica de los corazoncitos el horno se encargó de estropearla.
   Dejamos que la tarta se enfríe completamente y luego la metemos en la nevera hasta el día siguiente.
   Para desmoldar, abrimos el aro y lo retiramos y también retiramos la base y el papel tirando de él.
   Sólo nos queda cubrir toda la parte de arriba de la tarta con la mermelada y ya la tenemos lista para disfrutar de esta maravilla.
   Y aquí la estupenda foto del corte, a la que dan ganas de meter la cuchara con esa mermelada chorreando por los lados, ¿a que sí?.
   Como dije, la mejor tarta de queso que me he comido en la vida.
   
   Pues esta es mi propuesta para este 20º Desafío en la Cocina. Ahora les invito a que se paseen por nuestro blog y se deleiten con todos y cada uno de los postres que han elegido nuestros compañer@s. Sólo tienes que pinchar aquí para llegar.
   También les emplazo al próximo 20 de marzo, en el que nos llegará una nueva propuesta, en ese caso Salada y que nuevamente será con un toque especial. ¿Se la van a perder?