viernes, 24 de marzo de 2017

GALLETAS CON CORAZÓN DE FRESA

    El otro día, cuando publiqué la Tartaleta de mascarpone, les comenté que con la mitad de la masa preparé unas ricas galletas y aquí se las traigo.
   Quedan unas galletas muy ricas y llamativas, geniales para acompañar el café o para darse un capricho dulce.
   Los ingredientes que usé fueron: (Yo formé las galletas con la mitad de la masa pero podemos hacerla entera y así hacer más galletas que les aseguro que están buenísimas).
  • 500 gr. de harina.
  • 250 gr. de mantequilla fría.
  • 150 gr. de azúcar glass.
  • Un huevo L y tres yemas (Se pueden usar dos huevos y añadir dos cucharadas de agua a la masa.).
  • Una pizca de sal.
  • Mermelada de fresa ( En mi caso era casera pero puedes usar cualquier mermelada y de cualquier sabor).
   Primero preparamos la masa. Pincha aquí para ver el procedimiento. La dejamos reposar media hora en la nevera.
   Ponemos el horno a calentar a 170º y preparamos la bandeja del horno con papel.
   Vamos cogiendo trocitos de masa, como del tamaño de una nuez, y vamos formando bolas. Las colocamos en la bandeja.
    Ahora les vamos a hacer el hueco para poner la mermelada.
   La idea no se me ocurrió a mí. La vi en un vídeo en Youtube aunque en ese caso las rellenaba una vez horneadas.
   Necesitaremos un exprimidor. En mi caso he utilizado este que es del Ikea.
   Lo engrasamos un poco con aceite de girasol.
    Vamos poniendo el exprimidor sobre cada galleta y presionamos para hacerle el agujero.
    Rellenamos el agujero con un poco de mermelada. En mi caso, la metí en una bolsa y le corté la punta para que me fuera más fácil verterla.
    Las llevamos al horno y cocinamos unos 20 minutos, hasta que veamos los bordes ligeramente dorados.
   Sacamos del horno y dejamos templar unos minutos en la bandeja. Estarán blanditas pero irán endureciendo.
    Las pasamos a una rejilla y dejamos que se enfríen por completo.
    Ya las tenemos listas para disfrutarlas. Para conservarlas lo mejor es una lata metálica.
  Están riquísimas y son el acompañamiento perfecto para una taza de té o café.
   Eso sí, les aviso que no se conformarán con una sola.


lunes, 20 de marzo de 2017

DRIP CAKE DE VAINILLA Y CHOCOBLANCO (51º DESAFÍO EN LA COCINA)

DRIP CAKE DE VAINILLA Y CHOCOBLANCO
   La propuesta que nos han hecho Mila y Nina, de La cocina de Camilni para este 51º Desafío en la cocina ha sido elaborar una Drip Cake.
   Básicamente se trata de una pastel en el que escurre chocolate o algo similar por los lados. Además suele ir decorado en la parte superior con muchas golosinas, chocolates o lo que a la imaginación de quién la prepara se le ocurre.
   Por lo general se trata de tartas bastante recargadas aunque hay también versiones más "discretas".
   En mi caso, como pueden apreciar, no he hecho lo que se dice una decoración discreta. Aunque no la he recargado en exceso en la parte superior, sí que ha quedado un tanto psicodélica y rimbombante por el colorido.
   Eso sí, lo más importante, es que ha quedado muy rica que al final es lo que cuenta.
   Antes de empezar con la receta les quiero comentar algo que me ocurrió al hacerla.
   Pretendía en principio elaborar una funfetti cake, que no es más que añadir confeti a la masa de los bizcochos para que al partirlos se vean los colorines. Pues bien, no sé si debido al confeti que usé pero en mi caso no salió. Los confetis, en su mayoría, se destiñeron y solamente se aprecia el rojo en el corte de la tarta. Más adelante lo pueden comprobar.
   Los ingredientes que usé fueron:
Para los merenguitos:

  • Tres claras de huevos L (pesaron 106 gr.)
  • El mismo peso que las claras en azúcar (106 gr.)
  • Colorantes en pasta.
Para los bizcochos: (Fuente:Sweetapolita. Ojo a la forma de elaboración que es distinta a la que solemos usar).

  • 375 gr. de harina.
  • Una cucharada y media de levadura.
  • 3/4 de cucharadita de sal.
  • 300 gr. de azúcar glass (la receta original llevaba 450).
  • 170 gr. de mantequilla fría.
  • 360 ml. de leche a temperatura ambiente.
  • Siete claras de huevo a temperatura ambiente (usé pasteurizadas).
  • Una cucharadita de vainilla.
  • Una cucharadita de zumo de limón.
  • 110 gr. de confetti comestible (opcional y si consigues alguno que no destiña).
Para la crema:

  • 250 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 250 gr. de queso crema bien frío ( no vale en versión light).
  • 300 gr. de azúcar glass.
  • Una cucharadita de vainilla.
Para el drip:

  • 180 gr. de chocolate blanco para fundir.
  • 75 ml. de nata para montar.
  • Colorantes en pasta.

   Empezamos preparando los merengues de la decoración. Se pueden preparar días antes y conservarlos en una lata metálica.
   Ponemos a calentar un caldero con un poco de agua.
   Ponemos las claras con el azúcar en un bol.
   Colocamos el bol sobre el caldero, sin que la base toque el agua, y vamos removiendo hasta que las claras y el azúcar se integren. Comprobamos que están integrados metiendo los dedos y frotando. No debemos notar ningún grano de azúcar.
   Retiramos el bol del baño María y batimos con varillas eléctricas hasta que monte y el bol al tocarlo por fuera esté prácticamente frío.
   Así de firme queda el merengue.
   Dividimos el merengue en tres partes.
   En cada una de ellas ponemos un poco del colorante elegido.
   Mezclamos bien para que se quede un color uniforme.
   Pasamos cada mezcla a una manga con la boquilla que queramos.
   Calentamos el horno a 80º.
   Sobre la bandeja del horno, y con papel, formamos los merengues.
    Metemos en el horno durante una hora y media. Apagamos y dejamos que se enfríen completamente dentro del horno. (Yo puse dos bandejas a la vez y se hicieron perfectamente)
   Reservamos en una lata hasta que los vayamos a usar.
   Vamos ahora con los bizcochos.
   Preparamos tres moldes de 22 cm, engrasándolos y cubriendo la base con papel.
   Precalentamos el horno a 170º.
    En un bol ponemos el azúcar, el harina, la sal y la levadura, todo pasado por un colador.
   Mezclamos bien.
    Mezclamos la mitad de la leche con la cucharadita de limón y la vainilla. 
   Mezclamos la otra mitad con las claras.
    En el bol donde tenemos el harina añadimos la mantequilla fría, cortada en trocitos.
   Mezclamos bien hasta que consigamos una textura arenosa.
    Añadimos la mezcla de leche, limón y vainilla y mezclamos.
    Ahora vertemos la mezcla de leche y clara y terminamos de mezclar.
    Hay que tener la precaución de rebañar bien el fondo del bol para que no nos queden partes sin mezclar.
    Aunque no salió, les muestro el intento de conseguir el efecto funfetti.
   Una vez acabada la masa añadí el confetti y mezclé.
   Ya auguraba la foto donde está mezclado que muy bien no se iban a ver los colores.
    Repartimos la mezcla en los tres moldes, poniendo la misma cantidad en cada uno.
    Vamos horneando, de uno en uno, durante unos 20 minutos, hasta que al pincharlo con un palo de brocheta sale limpio.
    Cuando tibie un poco, lo desmoldamos dándole la vuelta, retiramos el papel y dejamos que se enfríe completamente sobre una rejilla.
    Horneamos de la misma manera los tres bizcochos.
   Si, como yo, optan por hacerlos el día antes, una vez que estén completamente fríos los envolvemos en papel film y los reservamos hasta el día siguiente, fuera de la nevera.
   Es el turno de la crema.
   Ponemos la mantequilla y el azúcar en un bol. Mezclamos un poco con una espátula.
   Luego mezclamos con varillas hasta que tengamos una mezcla cremosa.
   Echamos el queso bien frío y la vainilla y seguimos mezclando.
   Una vez hecha la guardamos en la nevera hasta que la vayamos a usar. En la nevera se pondrá más dura así que cuando la vayamos a utilizar la tendremos que sacar unos quince minutos antes para que se ablande un poco.
   Con lo bizcochos y la crema ya podemos montar nuestra tarta.
   Sobre una base o bandeja ponemos un pegotito de crema y colocamos uno de los bizcochos.
    Cubrimos con una capa de crema.
    Seguimos poniendo bizcocho y crema hasta acabar con el último bizcocho.
    Damos una primera capa de crema a toda la tarta, por arriba y por los laterales y dejamos al menos media hora en la nevera.
    Ahora sí, damos una segunda capa que intentaremos que nos quede bien lisa.
   Dejamos en la nevera.
   El último paso de la tarta es el drip.
   Ponemos en una jarra el chocolate troceado y la nata.
   Calentamos en intervalos de 30 segundos en el microondas hasta que esté bien fundido.
   Dividimos la mezcla en tres partes.
   A cada una añadimos un poco de colorante.
   Removemos bien para que tengamos un color uniforme.
   Dejamos enfriar al menos media hora para que coja más cuerpo.
   A la hora de hacer el drip yo opté por poner cada mezcla en una manga sin boquilla y a la que le corté la punta. De esa manera lo pude controlar mejor.
   En mi caso empecé por el rosa. Lo vertí alrededor de la tarta y dejé reposar en la nevera unos quince minutos.
   Luego repartí el azul y finalmente el verde, con reposos de quince minutos cada vez para que no se mezclaran.
   Luego en la parte superior hice círculos con el chocolate, poniendo, de fuera hacia dentro, verde, azul y verde.
   Finalmente, por todo el contorno de la tarta, en la parte baja, repartí confetis de colores.
DRIP CAKE DE VAINILLA Y CHOCOBLANCO
   Y como remate, más confetis en la parte superior y los merengues de colores.
   Eso sí, los merengues aconsejo que los pongan en el momento de presentar la tarta para que no se ablanden.
DRIP CAKE DE VAINILLA Y CHOCOBLANCO
   Y esta es la foto del corte. La textura de los bizcochos me gustó mucho, pero como pueden apreciar el efecto funfetti no salió.
   Pues esta es mi propuesta para este 51º Desafío en la cocina. Ahora les invito a que se pasen por nuestro blog para ver las distintas versiones que han hecho los componentes del grupo. Seguro que encontrarán ideas estupendas. Pinchando aquí llegan sin pérdida.
   También les recuerdo que Desafío en la cocina volverá el próximo 20 de abril, en este caso con una propuesta salada de la mano de Rocío, de Chismes y Cacharros. No se la pierdan.

viernes, 17 de marzo de 2017

TARTALETA DE MASCARPONE

TARTALETA DE MASCARPONE
   A veces, algunos de los postres que hago, surgen de la "necesidad" de ir gastando algunos productos de mi nevera antes de que caduquen o se estropeen.
   En este caso, tenía que dar salida a tres yemas de huevo que me habían sobrado de otra receta, un bote de mascarpone a punto de caducar y un bote de salsa de caramelo salado que lleva demasiado tiempo hecho y que hay que ir gastando ya.
   El resultado, como pueden ver, una tarta muy rica, perfecta para compartir con familia o amigos. 
   Los ingredientes que usé fueron:
Para la masa (Con las cantidades que aquí pongo salen dos tartaletas de masa. En mi caso, sólo usé la mitad y con el resto preparé unas ricas galletas que ya les enseñaré. Pueden hacer lo mismo o hacer sólo la mitad de los ingredientes.):

  • 500 gr. de harina.
  • 250 gr. de mantequilla fría.
  • 150 gr. de azúcar glass.
  • Un huevo L y tres yemas (Se pueden usar dos huevos y añadir dos cucharadas de agua a la masa.).
  • Una pizca de sal.
Para el relleno: (Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente).

  • 250 gr. de queso mascarpone.
  • 200 ml. de nata para montar.
  • 150 gr. de azúcar.
  • Dos huevos.
  • La ralladura de un limón.
  • Una cucharadita de vainilla.
Para la cobertura: (Opcional).

  • Salsa de caramelo salado. También puede ser dulce de leche o cualquier mermelada que les guste.
  • Crocante de almendra.
   Empezamos preparando la masa.
   En un bol ponemos el harina, el azúcar, la pizca de sal y la mantequilla cortada a trozos.
    Vamos mezclando hasta obtener una mezcla arenosa.
    Incorporamos las yemas y el huevo (o los dos huevos y las dos cucharadas de agua).
    Vamos mezclando hasta que la masa se despegue de las paredes del bol y podamos formar una bola con ellas.
    Formamos una bola con la masa y la envolvemos en papel film.
   La dejamos en la nevera una media hora.
    Pasado el tiempo, sacamos la masa y cortamos la mitad para hacer la base de la tartaleta. Como les dije, con el resto hice unas galletas que ya les mostraré.
    Ponemos la masa entre dos papeles de horno y la estiramos un poco más grande que el molde que vayamos a usar.
    Retiramos uno de los papeles y la trasladamos al molde ayudados del otro. 
   Acomodamos la masa en el molde, sin estirarla.
    Pasamos el rodillo por el borde para cortar el exceso de masa.
   Si se rompiera por algún lado, no pasa nada. Se pone un trozo de masa del excedente sobre la rotura y se presiona con los dedos.
    Pinchamos la base con un tenedor y metemos en la nevera mientras preparamos el relleno.
     Antes de empezar con el relleno vamos calentando el horno a 170º.
   En un bol ponemos todos los ingredientes del relleno.
    Batimos a velocidad muy baja para que no se airee demasiado la mezcla. (Yo lo hago con el brazo de la batidora, con el accesorio de cuchillas).
    Sacamos la base de la nevera y vertemos el relleno sobre ella. (Yo coloco el molde sobre la bandeja del horno que dejo fuera mientras se calienta. De esta manera me es mucho más fácil meterla sin sufrir ningún accidente).
    Horneamos durante 40 minutos y la sacamos del horno.
   Al sacarla temblará como un flan, pero es normal.
   Dejamos enfriar, primero a temperatura ambiente y luego en la nevera.
    Una vez que la tarta está completamente fría podemos cubrirla con salsa de caramelo salado, dulce de leche o cualquier mermelada.
   En mi caso también le espolvoreé un poco de crocante de almendras.
TARTALETA DE MASCARPONE
    Y este es el delicioso corte que tiene esta tarta.
TARTALETA DE MASCARPONE
   Una tarta deliciosa, créanme.