¿Se acuerdan de los calabacines que me trajo mi madre? Pues este fue otro platito que preparé con ellos. El resto fueron para un potajito para mi nena.
Los ingredientes que usé fueron:
- 3 pechugas de pollo deshuesadas.
- 1 cucharadita de café de hierbas provenzales (se consiguen perfectamente en el super, donde están los tarritos de especias).
- 1 cebolla grande.
- 2 limones.
- 2 calabacines grandes.
- 2 puñitos de pasas sultanas.
- 1 vasito de vino blanco (de los de café).
- Aceite de oliva virgen.
- 1 cucharadita de pimentón.
- sal.
- pimienta.
Remover bien con una cuchara de palo para que quede toda la carne impregnada, cubrirla con film transparente y dejarla reposar en la nevera al menos durante 15 minutos.
Mientras, pelamos y cortamos la cebolla en medias lunas.
Quitamos los extremos a los calabacines, los lavamos bien y los cortamos en bastones.(Sin quitarles la piel)
Al otro limón que nos queda, le rallamos la mitad de la piel.
Lo exprimimos entero y colamos el zumo.
En una sartén grande, con dos cucharadas de aceite, doramos el pollo escurrido a fuego alto.
Lo regamos con el vino blanco, el zumo de limón y le ponemos sal y pimienta. Bajamos a fuego medio y dejamos cocinar durante 10 minutos, mezclando de vez en cuando.
En otra sartén ponemos un poco de aceite y echamos la cebolla. La dejamos hasta que quede transparente.
Incorporamos los calabacines y dejamos unos minutos.
Añadimos la ralladura de limón, las pasas y removemos. Dejamos cocinar unos ocho o diez minutos.
Echamos el sofrito en la sartén del pollo.
Removemos con cuidado y dejamos cinco minutos más para que se integren bien los sabores.
Sólo nos queda servir acompañado de la guarnición elegida, en este caso, con arroz integral.
Queda delicioso el pollo, pero la verdura queda con un sabor excepcional.



