Bueno, por fin se ha acabado el mes de septiembre.
Si todos los meses de septiembre son de bastante lío para mí, el de este año se ha llevado la palma.
Se habrán dado cuenta que, a pesar de seguir publicando, me he pasado muy de puntillas por los blogs, pero es que apenas he tenido tiempo de nada.
En cualquier caso, también les digo que durante este curso, en el que las actividades de tarde de la nena son de lunes a jueves, pues tampoco me podré pasear por sus cocinas tanto como me gustaría. Eso sí, intentaré estar al día de todas las publicaciones aunque no pueda pararme a "saludar".
Precisamente el remate final del mes es el cumpleaños de mi niña que, aunque es un trabajazo, lo hago de mil amores y disfruto muchísimo preparando su tarta.
Esta es la tarta que preparé este año para celebrarlo.
Se trata de una tarta de la que han comido casi cincuenta personas, así que como se podrán imaginar no se trata de una tarta precisamente pequeña. Eso sí, organizándonos, la podemos hacer sin agobios. En mi caso preparé los bizcochos el jueves. El viernes por la tarde me puse a practicar con la decoración que aún no la tenía demasiado clara. El sábado, preparé la crema y monté la tarta; también hice la decoración. Y el domingo, los últimos detalles y lista para cantar cumpleaños feliz.
Como a mi peque una de las cosas que más le gusta es Hello Kitty, pues me decidí a prepararle la tarta con la gatita en cuestión.
La idea de la tarta se la tomé "prestada" a mi amiga Mabel, de A nadie amarga un dulce. Lo que utilicé fue su receta de los bizcochos, adaptándola a las cantidades que necesitaba y con algún cambio más.
La idea de la crema me la dio Mónica de Mónica cupcakes que me atendió de mil amores en su tienda y a la que compré los ingredientes principales que necesitaba.
La idea de Kitty la vi en youtube y me pareció tan sencilla que por eso me lancé a hacerla.
Los ingredientes que usé fueron:
Para los bizcochos: (Pongo las cantidades que usé para hacer las tres planchas y entre paréntesis las cantidades que necesitamos para cada una de ellas).
- 15 huevos talla L a temperatura ambiente (Cinco huevos)
- 675 gr. de azúcar (225 gr.)
- Sal fina ( Una pizca)
- 510 gr. de harina de repostería (170 gr.)
- 240 gr. de cacao Valor puro (80 gr.)
- Tres sobres de levadura Royal (Un sobre)
- 300 gr. de aceite de girasol (100 gr.)
- 675 ml. de Buttermilch (225 ml.)
- Vainilla líquida (Una cucharilla de postre)
- Dos litros de nata vegetal (Usé marca Caselle que viene ya azucarada)
- Pasta de frambuesa.
- 150 gr. de azúcar.
- 150 ml, de agua.
- Unas gotas de esencia de frambuesa (También la compré en la tienda de Mónica)
- Una lata de nata vegetal (utilicé Ermol).
- Dos cucharadas de azúcar.
- Unas gotas de esencia de frambuesa.
- Fondant rosa*.
- Glassa negra*.
Empezaremos preparando los bizcochos. Precalentamos el horno a 170º.
Preparamos una bandeja de horno, untándola con mantequilla y cubriéndola con papel vegetal.
Cascamos los huevos y separamos las yemas de las claras.
Las claras las ponemos en un bol amplio que esté bien limpio y seco.
Les añadimos una pizca de sal y las empezamos a montar con varillas eléctricas.
Cuando las claras estén a medio montar, le añadimos 150 gr. de azúcar en forma de lluvia y seguimos batiendo hasta que tengamos un merengue bien firme.
En otro bol ponemos las yemas y le añadimos los 75 gr. de azúcar restante. Batimos hasta que blanqueen un poco.
Añadimos a las yemas el aceite, la vainilla y el buttermilch y seguimos batiendo para que se mezcle.
Ahora echamos el cacao, el harina y la levadura, todos pasados primero por un colador o tamiz.
Mezclamos primero con varillas y luego con la espátula hasta que no nos quede ningún grumo.
Esta mezcla la añadimos a las claras que tenemos reservada de dos veces y vamos mezclando con movimientos envolventes hasta que esté todo completamente integrado.
Vertemos la mezcla sobre la bandeja de horno, repartiéndola por toda la superficie y alisándola con una espátula.
Horneamos durante 20 minutos, hasta que al pincharlo con una brocheta ésta salga limpia.
Cuando el bizcocho esté tibio, le damos la vuelta sobre otro papel vegetal y retiramos el que usamos para hornearlo.
Preparamos de igual manera el resto de los bizcochos.
Cuando esté fríos, los apilamos dejándoles el papel en medio, los envolvemos con papel film y los dejamos en la nevera.
Para preparar el almíbar, ponemos el azúcar, la esencia y el agua en un calentador.
Ponemos al fuego y dejamos que hierva durante unos cinco minutos.
Dejamos que se enfríe completamente.
Para hacer la decoración de Kitty, lo que hice es que imprimí un dibujo en un folio, calqué la silueta en papel de horno y recorté.
Para hacer el lazo de Kitty utilicé fondant.
Ya de entrada les aviso que no soy yo nada mañosa trabajando con él y además es un ingrediente que no suelo usar, pero creo que era lo más apropiado.
Cogí un trozo de fondant, lo espolvoreé con azúcar glass y lo estiré sobre papel vegetal, más o menos en un rectángulo.
Corté la forma que se muestra en la foto.
Llevé los extremos al centro y los pegué humedeciendo el fondant con un poco de agua ( apenas mojarse un dedo).
Además le metí un poco de papel vegetal en los laterales para que no bajara.
Estiré otro poquito de fondant y corté un círculo. Lo puse sobre el lazo, pegándolo también con unas gotas de agua.
El lazo lo reservamos fuera de la nevera.
Para empezar a montar la tarta, apilamos los bizcochos, ahora sin papel y cortamos los laterales para que queden igualados.
Ahora vamos con la crema del relleno y parte de la decoración.
Como les dije, para la crema sólo usé estos dos ingredientes.
Ponemos en un bol amplio la nata y dos cucharadas y media de pasta de frambuesa.
Si no dispones de una batidora bien fuerte, mejor es que la vayas montando de cuarto en cuarto litro.
Batimos bien hasta que esté montada.
Preparamos la bandeja en la que vamos a presentar la tarta con unas blondas.
Colocamos una de las planchas de bizcocho y cubrimos los laterales con papel de aluminio.
Pintamos un poco el bizcocho con el almíbar.
No se trata de calarlo, tan sólo dar unas pinceladas con el almíbar para intensificar el sabor.
Ponemos parte de la crema sobre el bizcocho. Yo puse exactamente diez bolas hechas con la cuchara de servir helado.
Extendemos bien la crema.
Seguimos alternando capas se crema y bizcocho hasta llegar al último.
Cubrimos la parte superior y los laterales con crema.
Dejamos que repose al menos una hora en la nevera.
Sacamos y volvemos a dar una segunda capa de crema, para que quede mejor.
Vamos a pasar ahora a la decoración de Kitty.
Para ello ponemos la nata, el azúcar y la esencia en un bol.
Montamos bien con varillas.
Colocamos la silueta que tenemos recortada sobre la tarta y la dibujamos con un palo de brocheta.
Repasamos todo el borde con glass negra.
Marcamos también el lugar donde irían los ojos y la naricilla.
Ponemos la nata en una manga con una boquilla estrellada que sea pequeña.
Dibujamos primero todo el contorno de la gatita, incluyendo los ojos y la nariz.
Ahora vamos rellenando haciendo pequeños topos de nata sobre toda la superficie del dibujo.
En el lugar de la nariz ponemos un poco de fondant rosa y bordeamos tanto los ojos como la nariz con glassa negra.
También dibujamos los bigotes.
Con el resto de la crema de frambuesa haremos la decoración exterior.
En mi caso, haciendo uso de distintas boquillas, primero decoré el contorno intentado hacer ruffle. Hice un pequeño volante alrededor en la parte superior y finalmente la bordeé con pequeñas motas de crema.
Dibujamos también el contorno del lazo.
Por cierto, el lazo no lo colocaremos en la tarta hasta casi el momento de presentarla, porque si no se empieza a humedecer.
Con un poco de glasa negra ponemos el nombre de la princesa, en este caso, Laura y sólo nos falta ponerle la velita para soplar.
Y aquí les dejo la foto del corte.
Les puedo asegurar que es una combinación impresionante y que queda una tarta con un sabor increíble.
Ahora para acabar, y si aún no se han cansado de leerme, les dejo algunas de las fotos de la fiesta, dos de los momentos más importantes.
Aquí el momento vela con los papis.
Y aquí disfrutando de la atracción principal de la fiesta con la que mi princesa disfrutó como una enana ( Aunque hubo también algunas "reinonas" que no perdieron oportunidad para disfrutar también jeje).
Les aseguro que aunque pueda parecer mucho trabajo, el ver la carita de la nena al ver su tarta hace que merezca la pena el esfuerzo.



