" -¡Oye! Que dice Domingo que no tienes ninguna tarta de manzana en el blog."
Este fue el recado que me trajo mi "muchacho" de parte de uno de sus compañeros de trabajo que se está aficionando a hacer las recetas de mi blog.
Entonces fui corriendo a mirar y resulta que tiene razón Domingo.
No tengo ninguna tarta de manzana en el blog, y mira que he hecho unas cuantas, pero no sé por qué razón no las he publicado.
Y mira que yo siempre he pensado que las tartas de manzana son de lo más otoñales, además de estar riquísima.
Bueno, pues hoy voy a estrenarme con ésta, aunque les aviso que no será la única.
Es muy facilita de hacer y está riquísima.
Imaginen lo rica que está que esta vez no me dieron tiempo ni a sacar la foto del corte. "Dame otro trocito, dame otro trocito", esto era lo que repetían los que la comieron.
Los ingredientes que usé fueron:
Ponemos todos los ingredientes que un caldero.
Mezclamos bien, batiendo con el brazo de la batidora.
Ponemos a fuego, medio-bajo, sin dejar de remover, hasta que espese.
La cubrimos con papel film pegado a la superficie y la dejamos enfriar completamente. (La podemos hacer el día antes y conservarla en la nevera).
Precalentamos el horno a 210º.
Pelamos las manzanas y las cortamos en cuartos y en láminas.
Ponemos la placa de hojaldre sobre la bandeja de horno con papel.
Le doblamos los lados un poco hacia dentro.
Marcamos los bordes doblados presionando con un tenedor.
Cubrimos el hojaldre con la crema pastelera, sin poner en los bordes.
Ahora colocamos las láminas de manzana sobre la crema.
Ponemos unas cucharadas de mermelada en un bol con unas gotas de agua y la calentamos unos segundos en el microondas para que se licue un poco.
Pintamos la tarta con la mermelada, ayudados de un pincel de silicona, tanto la manzana como los bordes del hojaldre.
Horneamos unos 30 minutos, hasta que veamos que se queda doradita.
Al sacarla del horno, la volvemos a pintar con la mermelada.
Sólo nos queda dejarla enfriar y ponerla en una bandejita, preparada para ser "devorada".
Ideal como postre o como merienda.
Pues aquí la tienes, Domingo, ahora sólo falta que te animes a hacerla.
Este fue el recado que me trajo mi "muchacho" de parte de uno de sus compañeros de trabajo que se está aficionando a hacer las recetas de mi blog.
Entonces fui corriendo a mirar y resulta que tiene razón Domingo.
No tengo ninguna tarta de manzana en el blog, y mira que he hecho unas cuantas, pero no sé por qué razón no las he publicado.
Y mira que yo siempre he pensado que las tartas de manzana son de lo más otoñales, además de estar riquísima.
Bueno, pues hoy voy a estrenarme con ésta, aunque les aviso que no será la única.
Es muy facilita de hacer y está riquísima.
Imaginen lo rica que está que esta vez no me dieron tiempo ni a sacar la foto del corte. "Dame otro trocito, dame otro trocito", esto era lo que repetían los que la comieron.
Los ingredientes que usé fueron:
Para la crema pastelera: (Con esta cantidad les da para dos tartas, o para llevarle el resto en un tuper a "alguna hermana" que le encanta y hacerla feliz, jeje).
- 500 ml. de leche.
- 100 gr. de azúcar.
- Una cucharada de vainilla líquida.
- 40 gr. de maizena.
- 4 huevos.
- una pizca de sal.
- Una lámina de hojaldre.
- 4 ó 5 manzanas.
- Mermelada de melocotón.
Ponemos todos los ingredientes que un caldero.
Mezclamos bien, batiendo con el brazo de la batidora.
Ponemos a fuego, medio-bajo, sin dejar de remover, hasta que espese.
La cubrimos con papel film pegado a la superficie y la dejamos enfriar completamente. (La podemos hacer el día antes y conservarla en la nevera).
Precalentamos el horno a 210º.
Pelamos las manzanas y las cortamos en cuartos y en láminas.
Ponemos la placa de hojaldre sobre la bandeja de horno con papel.
Le doblamos los lados un poco hacia dentro.
Marcamos los bordes doblados presionando con un tenedor.
Cubrimos el hojaldre con la crema pastelera, sin poner en los bordes.
Ahora colocamos las láminas de manzana sobre la crema.
Ponemos unas cucharadas de mermelada en un bol con unas gotas de agua y la calentamos unos segundos en el microondas para que se licue un poco.
Pintamos la tarta con la mermelada, ayudados de un pincel de silicona, tanto la manzana como los bordes del hojaldre.
Horneamos unos 30 minutos, hasta que veamos que se queda doradita.
Al sacarla del horno, la volvemos a pintar con la mermelada.
Sólo nos queda dejarla enfriar y ponerla en una bandejita, preparada para ser "devorada".
Ideal como postre o como merienda.
Pues aquí la tienes, Domingo, ahora sólo falta que te animes a hacerla.



