martes, 30 de abril de 2013

TRENZAS DE SOLOMILLO CON SALSA DE CHAMPIÑONES

   Esta es una receta que le vi hace muchísimo tiempo a Karlos Arguiñano. Además de quedar riquísima, queda muy lucida en el plato.
   También, al ser en el horno, me parece una de esas recetas ideales para cuando tienes invitados, porque las preparas y mientras se hornea te puedes relajar o ir preparando otras cosas.
   Los ingredientes que usé fueron: (para dos personas)

  • Un solomillo de cerdo.
  • Dos dientes de ajo.
  • Unas ramitas de perejil.
  • Una cucharada colmada de pan rallado.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • Aceite de oliva.
Para la salsa:

  • Dos dientes de ajo.
  • Una lata de champiñones laminados.
  • Un chorrito de vino blanco.
  • Un brick pequeño de nata para cocinar.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • Aceite de oliva.
   Empezamos poniendo el horno a precalentar a 210º.
   Limpiamos el solomillo de grasas y lo cortamos a lo largo dejando dos filetes grandes.
   Cada filete lo cortamos en tres tiras, dejándolas unidas por uno de los extremos.
   Con los tres cabos que tenemos formamos una trenza.
   Preparamos de la misma manera el otro filete. 
   Procuren que los dos filetes sean del mismo grosor si no, les pasará como a mí, que una de las trenzas quedó mas gruesa que la otra.
   Salpimentamos las dos trenzas.
   Pintamos con aceite una fuente que pueda ir al horno y colocamos la carne.
   Pelamos los ajos y los picamos bien menudo. También picamos el perejil.
   Los ponemos en un bol junto con el pan rallado y le mezclamos todo bien.
   Espolvoreamos la carne con el preparado y regamos cada solomillo con una cucharada de aceite.
   Metemos en el horno durante 20-30 minutos, dependiendo de lo hecha que les guste la carne. (En mi caso la dejé 30 minutos).
   Para la salsa, pelamos y cortamos los ajos en láminas.
   Los rehogamos con un poco de aceite en la sartén.
   Añadimos los champiñones y rehogamos unos minutos.
   Regamos con un poco de vino blanco y subimos el fuego para que evapore el alcohol.
   Vertemos la nata y salpimentamos. Dejamos cocinar a fuego medio bajo, hasta que reduzca un poco.
   Ya sólo nos queda servir las trenzas con la salsita y, en este caso, con una papita asada al horno. (Para la papa, sólo hay que lavarlas bien, envolverlas en papel de aluminio y hornearlas durante unos 50  minutos. Como tardan más que la carne, las meteremos 20 minutos antes y las tendremos a la vez.)
   Como dije, queda muy bonito presentado y, lo mejor de todo, es que está riquísima.

viernes, 26 de abril de 2013

TORTA DE HOJALDRE Y ALMENDRAS

   A veces me ocurre con alguna receta, que me gusta tanto, que mientras estoy leyendo la lista de ingredientes voy visualizando mi despensa y "pasando lista" (tengo, tengo, tengo, tengo...), sobre todo si la veo un día en el que no tengo posibilidades de salir a comprar cualquier cosa que me faltara.
   Pues eso fue lo que me ocurrió el sábado pasado, ya tarde. Fue en el blog de Rocío, de Un poquito de Rocío. Entré a "hacerle una visita" y me encontré con esta delicia que me enamoró y que hice al día siguiente.
   Desde luego que no me defraudó en absoluto pero lo mejor es que, a pesar de lo sencillita que es de hacer, es una auténtica maravilla.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • Dos planchas de hojaldre (del Lidl).
  • Un huevo talla L.
  • 125 gr. de almendra molida.
  • 25 gr. de granillo de almendra.
  • 150 gr. de azúcar.
  • 50 gr. de mantequilla.
  • Una cucharada de vainilla líquida.
Para la decoración:

  • Un huevo para pintar el hojaldre.
  • Almendras laminadas.
  • Dos cucharadas de azúcar moreno.
   Empezamos poniendo el horno a precalentar a 170-180º.
   En un bol ponemos la almendra molida, el azúcar, el huevo, la mantequilla a temperatura ambiente y la vainilla.
   Batimos con el brazo de la batidora, con las cuchillas. Si es necesario, terminamos de mezclar con una espátula.
   Incorporamos al bol el granillo de almendras.
   Mezclamos bien con una espátula.
   Colocamos una de las planchas de hojaldre extendidas en la bandeja del horno que previamente cubrimos con papel de horno.
   Echamos la mezcla en el hojaldre y extendemos por toda la superficie dejando los bordes libres.
   Es una mezcla bastante densa, por lo que recomiendo que no la vacíen toda en el centro sino que la repartan para que sea más fácil extenderla.
   Cubrimos con la otra lámina de hojaldre.
   Cerramos los bordes girando la masa hacia arriba y presionando con el pulgar.
   Pintamos con el huevo batido y hacemos agujeritos con un tenedor por toda la superficie.
   Repartimos la almendra laminada sobre el hojaldre.
   Espolvoreamos el azúcar moreno.
   Metemos en el horno y cocinamos durante 30-35 minutos, hasta que veamos que queda doradita.
   Dejamos enfriar, la pasamos a una bandeja mona y la tenemos lista para disfrutarla.
   Este es el rico corte que tiene.
   Una torta sencillísima con un resultado sorprendente.

martes, 23 de abril de 2013

CROQUETAS DE ACELGAS Y JAMÓN

   Antes de empezar con la receta de hoy les voy a hacer una pequeña confesión: "NO ME GUSTA HACER CROQUETAS".
   Bueno, ya está, lo he dicho. Las croquetas me encantan, comerlas. Además tengo una hermana que es una experta en ellas y de vez en cuando me proporciona un surtidito.
   Pero claro, una compi del cole me había regalado un buen puñado de acelgas y a mi se me ocurrió que unas croquetitas de acelgas con un toquito de jamón tenían que estar riquísimas.
   Así que me "sacrifiqué" y me puse con ellas.
   El resultado, unas croquetas increíblemente ricas. Además, publicando la receta mi hermana las tendrá más a mano, ¿no?.
   También quiero aprovechar esta receta para participar en el sorteo que ha convocado unas de las personas más dulces con las que me he encontrado en la red, que además tiene un blog increíble con unas tartas de queso que me vuelven loca. 
   Ella es Esmeralda, del blog Recelandia, que además de su dulzura nos demuestra que es una persona con una generosidad increíble.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • 250 gr. de acelgas cocidas (pesadas cocidos ya).
  • Una cajita de jamón serrano en miguitas.
  • Una cebolla.
  • Dos cucharadas soperas de harina (colmadas).
  • Tres cucharadas soperas de aceite de oliva.
  • 1/2 litro de leche (Usé desnatada).
  • Un poco de nuez moscada.
  • Un poco de pimienta negra.
  • Dos huevos y pan rallado (para empanar).
  • Aceite de oliva para freír.
   Empezamos pelando y picando bien pequeñita la cebolla.
   La ponemos a pochar en una sartén con el aceite.
   Mientras vamos picando bien las acelgas.
   Añadimos a la sartén las acelgas y el jamón y dejamos sofreir unos minutos, removiendo.
   Echamos la harina y dejamos que se cocine unos cinco minutos, removiendo con cuchara de palo.
   Cuando tengamos la harina bien cocinada. añadimos la leche a poquitos.
   Vamos removiendo con varillas hasta que la hayamos echado toda.
   Añadimos un poco de nuez moscada y un poco de pimenta. ( No añadimos sal porque el jamón sala bastante).
   Seguimos removiendo a fuego medio bajo hasta que consigamos una bechamel espesa. Veremos que está lista cuando al pasar por el fondo de la sartén se nos queda el surco bien marcado.
   Ponemos la mezcla en una bandeja y dejamos enfriar en la nevera.
   Preparamos un plato con los huevos batidos y otro con el pan rallado.
   Ahora vamos con la que, para mí, es la parte más engorrosa de la receta; formar las croquetas.
   Vamos cogiendo porciones de masa y les vamos dando forma. (Esta masa es un poco pegajosa, por lo que es conveniente ir humedeciéndose la manos).
   Las vamos pasando por el huevo y el pan rallado y las vamos colocando en una bandeja separadas entre sí.
   Las metemos en el congelador un par de horas.
   Una vez estén congeladas, las podemos pasar a bolsas de congelación y meterlas de nuevo en el congelador hasta el momento de usarlas.
   Cuando las vamos a consumir, sacamos las que necesitamos del congelador y así, congeladas, las freímos en abundante aceite caliente. (El aceite debe estar caliente, pero el fuego no debe estar demasiado alto para que se descongelen en el interior).
   Las vamos sacando y colocándolas sobre papel absorbente para que suelten el exceso de aceite.
   Servimos con el acompañamiento elegido, en este caso, una ensaladita para "contrarrestar" y a disfrutar.
   Miren qué cosa más rica y jugosita en el interior.
   La verdad es que mereció la pena "el sacrificio"

sábado, 20 de abril de 2013

TARTA DOBOS XL(12º DESAFÍO EN LA COCINA)

   La propuesta que nos han hecho mis hermanas favoritas de Cádiz, las chicas de La cocina de Camilni para este 12º Desafío en la cocina ha sido una Tarta Dobos.
   No les voy a hablar yo de la historia de esta tarta, que ya tengo algunas compis de grupo que lo explican genial. Solamente comentar que es una tarta de origen húngaro.
   Es una tarta que tiene su trabajo, pero que para nada es complicada.
   La parte más complicada es quizás la del caramelo, pero es esta capa precisamente la que, para mi gusto,le confiere un toque especial.
   En este caso, yo me decidí prepararla para mi cumpleaños que fue el día 18, así que el desafío de este mes casi que lo he preparado "in extremis".
   Como quería llevarla al colegio para compartirla con mis compañer@s, y teniendo en cuenta que somos más de cuarenta en el cole, pues la tuve que hacer tamaño XL. Pero como quería comprobar primero el grosor de los bizcochos, primero hice una prueba y preparé una tamaño XS, así que les pondré las cantidades para ambas, poniendo las de la pequeña entre paréntesis.
   Si nos decidimos por hacerla tamaño pequeño la podemos hacer perfectamente en una tarde. Pero si optamos por la opción grande les recomiendo que la hagan por partes. Yo la quería para el jueves así que los bizcochos los hice el lunes, la crema el martes y el miércoles el caramelo y el montaje.
   Eso sí, aunque para la tarta me he ido a los dos extremos, les prometo que normalmente no soy una persona nada radical, eh? En mi vida cotidiana me considero una persona bastante equilibrada, o al menos lo intento, jeje.
   Bueno, vamos a la tarea, pero no se asusten demasiado que, aunque es larga de explicar, no es muy complicada.
   Los ingredientes que usé fueron:
Para los bizcochos:

  • 18 huevos. (3 para cada bizcocho).
  • 450 gr. de azúcar. (75 para cada bizcocho).
  • 450 gr. de harina de repostería. (75 para cada bizcocho).
  • Sal fina (Una pizca para cada bizcocho).
  • Vainilla líquida (Una cucharadita de las de café para cada bizcocho).
Para la mousse de chocolate:

  • 750 gr. de chocolate Nestlé postres (125 gr para la pequeña).
  • 18 claras de huevos a temperatura ambiente, de las pasteurizadas de Mercadona (3 para la pequeña).
  • 120 gr. de azúcar (20 para la pequeña).
  • Un litro de nata para montar (200 ml. para la pequeña).
Para el almíbar: (La tarta pequeña no la calé, pero me pareció que le haría falta un poco y por eso lo añadí a la grande).

  • 100 ml. de agua.
  • 100 gr. de azúcar.
  • Unas gotas de vainilla líquida.

Para el caramelo: (Este caramelo lo preparé para la grande. Para la pequeña no añadí la mantequilla y la nata y como no me gustó la modifiqué). (La receta la vi en el blog Compilación de recetas aunque modifiqué algunas cantidades)

  • 300 gr. de azúcar.
  • 200 ml. de nata para montar.
  • 120 gr. de mantequilla.
  • Tres cucharadas de agua.
   Como dije empezamos por los bizcochos.
   Precalentamos el horno a 170º y forramos la misma bandeja del horno con papel vegetal. Ponemos primero unos pegotitos de mantequilla para que el papel no se nos mueva.
   En un bol ponemos los huevos, el azúcar y la vainilla y batimos hasta que triplique más o menos su volumen.
   Añadimos el harina y la sal, pasándolas por un colador y mezclamos suavemente hasta obtener una mezcla sin grumos.
   Volcamos la preparación sobre la bandeja y la extendemos con una espátula para que quede bien repartida.
   Horneamos durante 10 minutos o hasta que la pincharla con una brocheta salga limpia.
   Cuando se enfríe lo justo para no quemarnos, volcamos la plancha de bizcocho sobre otro papel de horno y retiramos el que tenía con cuidado. Dejamos enfriar.
   Si hacemos la tarta pequeña, con un aro de emplatar cortamos seis cuadrados iguales y los apilamos separados por papel de horno.
    Si optamos por la grande, preparamos de la misma manera cinco bizcochos más y los guardamos en la nevera, cuando estén fríos, apilados y envueltos con papel film.
   Ahora vamos a preparar la mousse.
   Para ello ponemos el chocolate troceado en un caldero y lo derretimos al baño maría.
   Ponemos las claras en un bol, asegurándonos que esté bien seco y libre de grasas.
   Empezamos a montar las claras y cuando empiecen a montar, añadimos el azúcar en forme de lluvia.
   Seguimos batiendo hasta alcanzar un punto de nieve bien firme, que al volcar el bol, las claras no se muevan.
   Vertemos el chocolate derretido en un bol (si es para la tarta grande que sea bien amplio).
   Vamos agregando las claras montadas y las vamos incorporando con movimientos envolventes hasta que las tengamos integradas completamente.
   En otro bol, montamos la nata bien firme y la incorporamos al bol del chocolate.
   Mezclamos también con movimientos suaves, de abajo hacia arriba, hasta que tengamos una mezcla homogénea.
   La cubrimos con papel film y la reservamos en la nevera hasta el momento del montaje. (Yo la tuve de un día para otro).
   Ahora preparamos el caramelo o toffe.
   Ponemos en una sartén amplia el azúcar y el agua y lo ponemos a fuego medio-bajo (Yo al 3 de 9).
   En un calentador ponemos la nata y la calentamos a fuego bajo.
   Preparamos uno de los bizcochos y untamos una espátula con mantequilla.
   Me gustaría detenerme en el caramelo, porque hacerlo puede parecer algo desconcertante o al menos a mí me lo pareció.
   Llegará un momento en el que parezca que "todo está perdido", porque se queda el azúcar compactada y dura.
   En ese momento le subí un puntito el fuego y fui moviendo con una cuchara de metal, hasta que se empieza a despegar del fondo y empiezan a verse zonas líquidas.
   Seguimos removiendo con el dorso de la cuchara y se irán diluyendo, hasta que finalmente consigamos un caramelo líquido.
   Les pongo las fotos de las distintas fases.
   Una vez que conseguimos el caramelo, apartamos del fuego y añadimos la mantequilla. Removemos hasta que se disuelva.
   Vertemos la nata caliente y removemos.
   Llevamos nuevamente al fuego y vamos removiendo hasta que queda todo bien disuelto.
   Vertemos el caramelo sobre la plancha de bizcocho y extendemos con la espátula. Yo lo puse todo; fui añadiendo y extendiendo hasta que se acabó.
   Dejamos enfriar y reservamos en la nevera.
   En un calentador ponemos los ingredientes del almíbar y lo ponemos al fuego y dejamos que hierva un par de minutos. Lo dejamos enfriar.
   Ahora que ya tenemos todo preparado, llega el momento del montaje.
   Preparamos una bandeja con unas blondas. (Manché primero un poco la bandeja con un poco de crema para que no resbalara).
   Colocamos la primera plancha de bizcocho y cubrimos los bordes con papel de horno para que no se nos manche la blonda.
   Pintamos ligeramente el bizcocho con el almíbar, ayudados de una brocha de silicona y ponemos mousse de chocolate. (Aunque en la fotografía se ven cuatro bolas, finalmente le puse cinco bolas de crema a cada capa, usando una cuchara de servir helados).
   Extendemos bien la crema por toda la superficie del bizcocho.
   Seguimos colocando capas de bizcocho y crema hasta terminar con una capa de bizcocho.
   Volvemos a poner crema y cubrimos toda la superficie de la tarta, es decir, la parte superior y los laterales.
   Colocamos con mucho cuidado la capa a la que habíamos puesto el caramelo y trazamos unas líneas por toda su superficie. (Se supone que en la dobos original son triángulos, pero al ser mi tarta rectangular opté por dibujar cuadrados).
   Ponemos el resto de la crema en una manga pastelera con boquilla rizada y adornamos todo el contorno de la tarta, tanto en la base como en la parte superior.
   Además tracé unas líneas más con la crema y ya quedó lista para reposar en la nevera para al día siguiente llevarla a mis compis del cole.
   Este es el precioso corte que tiene la tarta, además de que está increíblemente rica. Tanto es así, que no quedó ni una miguita de ella.
   Como dije, creo que la capa de caramelo es lo que la hace realmente especial.
   Y así fue como quedó la tarta pequeña. Riquísima también, pero creo que le faltó la capa de caramelo.
   Pues esta es mi aportación para este 12º Desafío en la cocina. Ahora les invito a que se den una vuelta por nuestro blog para que vean las propuestas del resto de participantes, pinchando aquí.
   También les animo que no se pierdan el próximo desafío el 20 de mayo que será una ¡GRAN SORPRESA!.
   Quiero aprovechar ahora para disculparme con los amig@s bloguer@s por tenerles tan abandonados esta semana, pero después de esta entrada creo que habrán comprendido en qué andaba liada.