A veces me pregunto si antes las abuelas, cuando hacían magdalenas (que no las mías que, aunque tenían muchas virtudes, no eran reposteras ninguna de ellas) necesitaban de tantos cacharros o moldes para conseguir esos copetes impresionantes o, simplemente, sus recetas eran tan infalibles que no necesitaban nada de eso.
Bueno, pues yo llevo desde hace mucho tiempo con ganas de hacer unas magdalenas pequeñitas, de bocado, y, aunque he usado una receta que merecía toda mi confianza, no me he atrevido con ellas hasta no hacerme con unos moldecitos donde poner las cápsulas.
Al final, salió lo que quería: magdalenas pequeñitas de "alto copete".
Los ingredientes que usé fueron: (Me salieron 50 minimagdalenas, pero no se dejen impresionar por el número que no duran un asalto).
La batimos con varillas eléctricas y añadimos los huevos, uno a uno, sin dejar de batir.
Derretimos la mantequilla calentándola unos segundo en el microondas.
La añadimos a la mezcla y seguimos batiendo.
Ircorporamos la harina y los sobres de gasificantes, pasándolos por un colador.
Los incorporamos a la mezcla, ayudados de una espátula de silicona, hasta que nos quede una masa sin grumos.
La metemos en una manga pastelera, o en su defecto en una bolsita de plástico, y la dejamos reposar en la nevera al menos una hora.
Pasado el tiempo del reposo, precalentamos el horno a 170-180º.
Colocamos las cápsulas de papel en los moldes.
Los ponemos en la bandeja del horno y los rellenamos dos tercios de su capacidad.
Los horneamos durante unos 15-20 minutos.
En la segunda hornada añadí un poco de azúcar espolvoreada sobre cada magdalena.
Cuando estén listas, las sacamos de los moldes y las dejamos enfriar sobre una rejilla.
Con dos o tres tenemos el acompañamiento perfecto para el "cafelito" de media tarde.
Miren el copetito tan lindo que les salió.
Y miren ese interior tan esponjoso.
Eso sí, de dos mordiscos se la terminan, aunque algunos por aquí se la comían de un solo bocado.
¿A que dan ganas de hincarle el diente?
Fuente: Cocinando con Kisa
Bueno, pues yo llevo desde hace mucho tiempo con ganas de hacer unas magdalenas pequeñitas, de bocado, y, aunque he usado una receta que merecía toda mi confianza, no me he atrevido con ellas hasta no hacerme con unos moldecitos donde poner las cápsulas.
Al final, salió lo que quería: magdalenas pequeñitas de "alto copete".
Los ingredientes que usé fueron: (Me salieron 50 minimagdalenas, pero no se dejen impresionar por el número que no duran un asalto).
- 380 gr. de leche condensada (una lata pequeña)
- 240 gr. de harina de repostería.
- 2 huevos.
- 150 gr. de mantequilla.
- Uno sobre de gasificante del mercadona (blanco y morado).
La batimos con varillas eléctricas y añadimos los huevos, uno a uno, sin dejar de batir.
Derretimos la mantequilla calentándola unos segundo en el microondas.
La añadimos a la mezcla y seguimos batiendo.
Ircorporamos la harina y los sobres de gasificantes, pasándolos por un colador.
Los incorporamos a la mezcla, ayudados de una espátula de silicona, hasta que nos quede una masa sin grumos.
La metemos en una manga pastelera, o en su defecto en una bolsita de plástico, y la dejamos reposar en la nevera al menos una hora.
Pasado el tiempo del reposo, precalentamos el horno a 170-180º.
Colocamos las cápsulas de papel en los moldes.
Los ponemos en la bandeja del horno y los rellenamos dos tercios de su capacidad.
Los horneamos durante unos 15-20 minutos.
En la segunda hornada añadí un poco de azúcar espolvoreada sobre cada magdalena.
Cuando estén listas, las sacamos de los moldes y las dejamos enfriar sobre una rejilla.
Con dos o tres tenemos el acompañamiento perfecto para el "cafelito" de media tarde.
Miren el copetito tan lindo que les salió.
Y miren ese interior tan esponjoso.
Eso sí, de dos mordiscos se la terminan, aunque algunos por aquí se la comían de un solo bocado.
¿A que dan ganas de hincarle el diente?
Fuente: Cocinando con Kisa




